La Legión argentina ya comenzó a sufrir las lógicas mellas por el paso del tiempo. Pero algunos todavía tienen mucho por qué pelear. El arranque del Abierto de Australia deparó un par de gratas sorpresas para el tenis argentino. Es cierto que la mayoría de los criollos quedaron fuera de carrera, pero las imágenes que ofrecieron David Nalbandian y Juan Martín Del Potro (el unquillense jugaba en la madrugada de hoy y el tandilense lo hará alrededor de las 7, ver aparte) bien podrían tomarse como postales esperanzadoras. Demasiado para lo que ambos representan para el tenis argentino y para el escaso ritmo de competencia con el que arribaron al primer Grand Slam de la temporada. Imposible pasar por alto la siempre latente devoción por la Copa Davis. ¿Qué falta mucho y depende de muchos factores? Totalmente cierto. Pero de ellos dos depende lograr la Ensaladera de Plata.
Está claro que un resultado puede llegar a modificar algunas sensaciones (léase que los dos queden afuera rápidamente en Australia), pero lo que ocurra de aquí en más en el Melbourne Park no empañará lo visto hasta el momento. Porque que Del Potro haya mostrado que los problemas en su muñeca parecen parte del pasado es todo un dato. Es que el tandilense volvió a ser el de siempre en el debut frente al israelí Dudi Sela. Algo había mostrado en sus partidos del año, en Sydney, especialmente frente al español Feliciano López, a quien venció en primera ronda (en segunda cayó contra el alemán Florian Mayer). Pero todo esto tiene un porqué. Y se trata precisamente de la larga inactividad que acarreaba la Torre de Tandil después de aquella operación que sufrió a mediados de 2010.
Lo de David no sorprende en absoluto, pero cobra una relevancia extrema por la categoría del rival. Despachar al local (con todo lo que ello implica) Lleyton Hewitt y de la manera en que lo hizo habla a las claras de que su talento sigue intacto. En este contexto sirve traer a cuento que no llegó a este torneo con una marcada inactividad, pero sí con muchos altibajos. De hecho en 2010 logró un solo título (Washington) y en el resto lo máximo que alcanzó fue cuartos de final. Este año venía de ser finalista en Auckland (cayó ante el español David Ferrer).
Sirve por supuesto el aporte de Eduardo Schwank. Es que el roldanense ha logrado transformarse en una buena rueda de auxilio en las últimas series de Copa Davis. Pero David y Delpo sobresalen por su peso. Y que ambos caminen de la mano con la regularidad es para destacar. Tal vez lo mostrado hasta aquí sirva para todo lo que viene, sobre todo para afianzar la esperanza copera. De ellos depende que el sueño alguna vez pueda transformarse en realidad.

































