En esta patria deportiva tan violenta el señor Alfaro propuso el modelo de los "carapintadas", triste recuerdo de los argentinos. (señor Merlo usted llegó a Rosario donde NOB y Rosario Central son patrimonio de la cultura popular sin límites). El señor Alfaro con ese modelo empastó a los "jugadores" que deben jugar, divertirse y con alegría trasmitirlo en goles; pero les apagó esa voluptuosidad que es la fuente de la vida, y en el fútbol el grito de gol es el desplazamiento más sano y vital. No repita en nada ese modelo de la castración, a los chicos los convirtió en autómatas obsesivos. El sujeto está investido de deportista, pero debajo de la indumentaria está esa fuente vital: la sexualidad. Alfaro les "pintó la cara", pero los mandó sin "fusil", esa falta es el falo, es decir la autoridad. La Capital no se llama así por casualidad, es una voz muy fuerte que resuena en las paredes del país. Le deseo el mejor de los éxitos, pero sepa que Rosario es única.




































