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Mataron a una nena de 14 años al atacar a tiros el frente de su casa

Tres años atrás dos barritas de adolescentes del barrio De la Carne, en la zona sur de Rosario, se enfrentaron a partir del robo de una gorrita. Un episodio que en aquel momento se interpretó...

Viernes 17 de Mayo de 2013

Tres años atrás dos barritas de adolescentes del barrio De la Carne, en la zona sur de Rosario, se enfrentaron a partir del robo de una gorrita. Un episodio que en aquel momento se interpretó como una tontería de pibes que pasaría al olvido. Pero la noche del miércoles aquel episodio tuvo un coletazo fatal: Lourdes Nerina Canteros, de 14 años, murió baleada cuando dos hombres que circulaban en moto dispararon contra el frente de su casa, en Conscripto Bernardi al 6300 (Laprida a la misma altura), en el marco de una escalada de ataques que empezó con aquel viejo robo. "Esto arrancó con el robo de una gorrita hace tres años. Se armó flor de bardo (problema importante) y nadie lo pudo parar. Es un problema de barras de barrios, como pasa en todos lados. Lo terrible es que a mi hermana no me la van de devolver más", explicó ayer Nadia, quien a sus 20 años y sumida en el más profundo dolor, se puso al frente de la situación para capear la tragedia de su destruida familia.

Lourdes Canteros vivía con cuatro de sus hermanos en una casa del barrio De la Carne. Ella era la menor y en dos semanas iba a cumplir los 15. Cursaba el primer año en la Escuela de Educación Técnica 392 "Juramento a la Bandera", de San Martín y Arijón. Su mamá murió tres años atrás y su padre se embarcó en otro proyecto de vida, aunque Nadia lo definió con términos más duros y mundanos. Así, los hermanos (de entre 22 y 14 años) quedaron viviendo en la casa que fuera de sus bisabuelos maternos mientras la hermana mayor, de 25 años, formó pareja y se fue a vivir a un par de cuadras.

"Me quedé vacía". "Sí, trae los papeles porque acá con los chicos estamos juntando plata para pagar el velatorio", dijo Nadia al responder un llamado a su celular. Luego contó su realidad de manera descarnada: "La semana que viene la iba a anotar a mi hermana en un plan de una empresa de servicios sociales, pero hoy no tenemos un peso para pagar el cajón". A su alrededor, sus hermanos eran arropados por amigos y vecinos mientras esperaban que desde el Instituto Médico Legal les entregaran el cuerpo de Lourdes para velarlo.

"Yo me quedé vacía, me arrancaron el corazón y ahora estoy esperando que me entreguen a mi hermana para enterrarla. Yo no quería eso", relató Nadia al borde del llanto. Y explicó: "Esto es una bronca entre pibes del barrio. Nada tiene que ver la droga ni los barras bravas. Lo que pasa es que mi apellido es un llamador (homónimo con el de los líderes de la banda de Los Monos del barrio Las Flores). ¿Vos te crees que hubieran matado a mi hermana si yo fuera pariente de esos pibes?", se preguntó Nadia.

De las piñas a los tiros. Conscripto Bernardi al 6300, entre Caupolicán y Patricios, es una cuadra de doble mano a cuyos lados hay casas bajas. Está ubicado a sólo cien metros de los monoblocks que le dan una fisonomía particular al barrio De la Carne, en la zona sur de la ciudad. Lourdes vivía allí con sus hermanos, en una casa modesta ubicada a 30 metros del cruce con calle Patricios. En el ingreso a la vivienda, que es una especie de patio abierto sin tapial, ayer se apiñaba una decena de muchachos que no dejaban de llorar. Algunas vecinas de la cuadras, entre ellas algunas docentes de las tres escuelas (dos primarias y un jardín) que hay en el radio de una cuadra, se sumaban respetuosamente a la congoja.

Nadia contó que durante años su casa fue el lugar de reunión para un grupo de adolescentes y muchachos del barrio. A partir del tan mentado robo de la gorrita, sobre esa vivienda se sucedieron tres o cuatro ataques a balazos. "Yo los denuncié a todos. Pero los vecinos estaban enojados y con razón. Entonces dejamos de juntarnos acá", explicó la joven.

¿Es posible que del arrebato de una gorra se pueda llegar a matar? La respuesta es sencilla: en algunos barrios de Rosario, sí. "Esto empezó con el robo de una gorra, después se agarraron a las piñas y al final alguien le sumó un fierro y lo mostró para decir: «Mirá lo que tengo yo». Y de ahí empezaron a disparar y ahora mataron a mi hermana de 14 años que tenía toda la vida por delante", relató la joven que trabaja contratada por una consultora.

Mirando la novela. El miércoles a la noche en el comedor de la casa cuatro de los hermanos miraban una novela. Estaba Lourdes y también un sobrino pequeño. "Fue a las 10.02. Yo estaba de frente a la ventana y vi como pasó todo. Se escuchó una moto que venía desde Coupolicán. Paró frente a mi casa como por la mano de frente. Dicen que el que disparó se bajó de la moto y apuntó a la ventana. Hizo siete disparos: dos entraron por la ventana, uno pegó en la puerta y el resto dio en el frente. Los balazos que mataron a Lourdes no estallaron los vidrios de la ventana, fue como en una película. Los disparos levantaron la ventana como si fuera una brisa. En ese momento Lourdes se levantó para ir al baño y uno de los disparos le pegó en la espalda", relató Nadia. En la escena del crimen quedaron siete vainas calibre 9 milímetros que fueron incautadas por la policía.

A Lourdes la trasladaron al hospital Roque Sáenz Peña, que está a poco más de una decena de cuadras del lugar donde la balearon. "Los médicos me dijeron que no pudieron hacer nada. Yo vi que le costaba mucho respirar, que se yo. Me hubiera gustado que los médicos la hubieran salvado, aunque hubiera quedado en terapia intensiva. Pero no pudieron hacer nada", relató Nadia mientras era cobijada por el abrazo de una de sus vecinas que le traía el dato de que la Municipalidad podía darle una mano con el velatorio de su hermana.

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