Ser padres de niños con capacidades diferentes no es fácil. Desde su nacimiento o cuando nos enteramos de su discapacidad, los preparamos para que tengan una mejor calidad de vida. Queremos que sean aceptados en la sociedad, no por lástima, sino por derecho. Sólo cuando se acepta al diferente nos hace una sociedad más sensible, más justa y sin prejuicios sociales. Y el primer lugar donde deben ser aceptados es en la escuela. Es allí donde los niños comienzan a relacionarse con sus pares, fortaleciéndose en las diferencias, tanto para el niño con dificultad de aprendizaje como para el que no las tiene. Nuestros hijos tienen limitaciones para algunas cosas, todos las tenemos, pero cada niño es único e irrepetible y están capacitados para aprender en una escuela común si son respetados sus tiempos de aprendizaje y las docentes asumen el compromiso de enseñar a todos por igual. Esto en la realidad es muy difícil, porque cuesta encontrar escuelas inclusivas, que trabajen en la diversidad, aceptando al niño diferente y trabajar conjuntamente con la familia y el equipo de profesionales. Mi hija concurrió a una escuela primaria común desde nivel inicial hasta séptimo, aprendiendo los mismos temas y materias que sus compañeros, concurriendo siempre en horario completo y respetándose sus tiempos de aprendizaje. Hoy es una etapa cumplida, un sueño realizado. Pero la historia no termina acá. Los proyectos no pueden detenerse, ahora la escuela secundaria es obligatoria, pero ¿qué escuela quiere trabajar con mi hija? ¿Comprometerse a enseñarle? Comencé a buscar escuelas para ella y las excusas eran las mismas. El miedo a lo desconocido hizo que fuera rechazada en muchas instituciones, hasta en aquellas que dicen tener programa para niños con dificultad de aprendizaje. Pero hubo una institución que dijo sí, donde la directora dijo que mi hija se merecía la oportunidad de seguir aprendiendo. Así que a todos los padres les digo, sigamos luchando por nuestros hijos. A los chicos de séptimo de la Escuela 134 de Rosario, les digo: ¡mucha suerte! Y a las autoridades del gobierno les digo: los padres de niños con capacidades diferentes necesitamos más escuelas primarias y secundarias inclusivas para ellos. Queremos que nuestros hijos sigan estudiando para que sean aceptados en la sociedad y puedan desenvolverse en ella como ciudadanos.


































