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Lucha Aymar tuvo su despedida soñada de Las Leonas con la obtención del Champions Trophy

Luciana Aymar se retiró de Las Leonas con una fiesta inolvidable que incluyó el título en el Champions Trophy y un homenaje muy emotivo.

Lunes 08 de Diciembre de 2014

Y entonces, cuando Belén Succi contuvo el penal que le dio el título del Champions Trophy a Las Leonas sobre Australia, todas la buscaron a Luciana Aymar. Para abrazarla y emocionarse juntas como tantas veces adentro de una cancha de hockey, pero esta vez por su adiós. La despedida de la mejor jugadora de la historia fue de lo más emotivo que pueda vivirse en un espectáculo deportivo. Caso contrario, quien haya estado ayer en el Estadio Mendocino y no se le haya piantado un lagrimón, que arroje la primera piedra. Ahí, abrazada por cada una de sus compañeras, cuerpo técnico y ex jugadoras, familiares y amigos, Lucha recibió un muy lindo homenaje. Se la vio más vulnerable que nunca, débil por la nostalgia de este punto final, abrazada simbólicamente por cada uno de los espectadores. Y sonrió a pura sonrisa, como una nena. Y se va así, campeona, en lo más alto, como no podía ser de otra manera. Con un agradecimiento común: “Gracias por tanto”.

Hace algunos meses pensó que se despediría en el Mundial de La Haya. Pero esa no era su despedida soñada. Una lesión la dejó afuera de los partidos más importantes y no le permitió estar en plenitud en la semifinal y en el partido por el tercer puesto. Se llevó un bronce, pero también la tristeza de no haber podido dar más. Se jugó el físico, a romperse toda, apretando los dientes para jugar a cualquier costo.

Pos Mundial se tomó un descanso que se interrumpió por los conflictos que debió ayudar a resolver, como capitana y como referente. Entonces, empezó a mirar de reojo este Champions Trophy y la posibilidad de retirarse en Argentina. Se preparó dos meses a full, con las obsesiones de siempre: “La primera semana no podía tener la bocha, la segunda no se la podían sacar”, dijo el entrenador del seleccionado argentino Santiago Capurro.

Se jugó los últimos cañones, enfrentó otra vez a su osteocondritis en las rodillas y se bancó las inyecciones para regenerar cartílago. Le dolió todo pero le hizo frente.

Vino a Mendoza y voló como flecha. Y también volaron como flecha sus días, los del Champions, porque ella quería que fuesen eternos. Queda flotando en el aire la sensación de que en el fondo se va sin querer irse, pero todo tiene un límite. A veces lo pone el cuerpo, otras las nuevas prioridades. El hockey fue su vida. Vivió para él y ahora tendrá que buscar otros horizontes, aunque siga ligada, pero desde otro lugar. No es sencillo, ella lo sabe, por eso tiene tantos miedos e incertidumbre. Por eso ayer lloró como lloró cuando habló para todo el estadio.

“Sabía que este momento iba a llegar, se me hace difícil, estoy muy emocionada. Quiero agradecerle al público, a esta camiseta, a todas las generaciones de Leonas y a las del presente, por haberme dado este campeonato. Son un equipazo y van a ganar muchas cosas. A las vintages (las ex Leonas), las quiero, vivimos muchas cosas. También le agradezco al cuerpo técnico de la selección y a mi familia”, dijo Lucha. Y así se quebró en emoción. Se tapó la cara, se desconsoló, y por fin pudo seguir: “Mi familia siempre fue muy importante, si no hubiese sido por ellos no hubiera podido jugar tantos años. A las chicas del Jockey que vinieron desde Rosario, gracias también. Y a todos. Nos estamos viendo desde otro lugar”.

Se fue la mejor deportista argentina de la historia, la que soñó y fue más allá de esos sueños. Se va Lucha, La Maga, el otro Maradona. Anoche, Mendoza le rindió su noche mágica. Las Leonas y la gente le hicieron un “regalazo”. Y el adiós fue el mejor que podía ser. El cielo se iluminó por ella. Inolvidable. Chau, Lucha. Gracias por tanto.

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