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Los niños criados por parejas gays suponen otro desafío, dice el Papa

Instrucciones del Pontífice a los institutos educativos católicos de todo el mundo. Para Francisco, las nuevas realidades existentes en el ámbito de la familia exigen un esfuerzo a educadores eclesiásticos.  

Domingo 05 de Enero de 2014

El Papa Francisco considera que las distintas realidades de la sociedad actual, como la gran cantidad de hijos con sus padres separados o la existencia de niños que conviven con parejas homosexuales, suponen un desafío educativo nuevo para la Iglesia Católica.

Así lo publicó ayer la revista La Civilta Cattolica reconstruyendo una ponencia del pontífice argentino en noviembre, en la clausura de la 82º Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los institutos religiosos masculinos en el Vaticano.

"Recuerdo el caso de una niña muy triste que al final le confesó a la maestra el motivo de su estado de ánimo: «La novia de mi madre no me quiere»", contó Francisco a los superiores generales de los institutos religiosos.

"El porcentaje de chicos en los colegios que tiene a sus padres separados es muy elevado", expresó el Papa y agregó que "las situaciones que vivimos hoy, por tanto, plantean nuevos desafíos que para nosotros son difíciles de comprender".

"¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas? ¿Cómo anunciar a Cristo a una generación que cambia?", se preguntó ante los religiosos.

Además, señaló que es necesario que estén atentos a "no suministrar" a estas nuevas generaciones una "vacuna contra la fe".

"El educador tiene que estar a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia. La tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave", aseveró el Pontífice argentino.

Para Francisco, los pilares de la educación refieren a "transmitir conocimientos, modos de hacer, y también valores, ya que a través de los valores se transmite la fe".

La Civilta Cattolica, revista de los jesuitas, orden de la que proviene Francisco, recoge que en el encuentro del pasado noviembre el Papa les contó algunas de sus experiencias en Buenos Aires en contextos educativos de niños y jóvenes con complicadas situaciones familiares.

El tema de la familia y su pastoral centrará la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos que se celebrará el próximo octubre en el Vaticano.

Para dicho evento, la Santa Sede envió un cuestionario a las Conferencias Episcopales de todo el mundo con preguntas sobre los matrimonios homosexuales y el divorcio.

"¿Cuál es la actitud de las Iglesias locales hacia el Estado como promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo y ante las personas que las protagonizan? ¿Qué atención pastoral se puede dar a quienes han elegido vivir bajo este tipo de uniones?", se pregunta en el documento según la agencia de noticias EFE.

En caso de adopciones por parte de parejas del mismo sexo, "¿qué se puede hacer pastoralmente para transmitir la fe?", prosigue el cuestionario, que dedica también un apartado a la educación de los niños en los llamados "matrimonios irregulares" y la forma en la que sus padres se acercan a la Iglesia.

 

Llamado a carmelitas. El Papa Francisco llamó en la Nochevieja a un convento de Carmelitas Descalzas de Lucena (Córdoba) y nadie contestó. Así que dejó un mensaje en el contestador: "¿Qué andarán haciendo las monjas que no pueden atender? Soy el Papa Francisco, quiero saludarlas en este fin de año, veré si más tarde las puedo llamar, que Dios os bendiga".

La hermana Adriana, priora del convento, declaró que ella y las cuatro monjas de la comunidad estaban en el rezo del mediodía. "Eran las 11.45 horas. Cuando pude acercarme al contestador literalmente «me quería morir». Nuestra amistad es de hace quince años pero jamás pensamos que el Papa se iba a acordar de nosotras".

La superiora reveló que a las 19.15 el Papa volvió a llamar. "Le pedí permiso para hablar con el manos libres para que escucháramos todas. Nos trasladó el mensaje de que no nos dejáramos robar la esperanza porque la tristeza lleva a la pereza espiritual, a la desesperanza. Recordó su encíclica en la que asegura que el alimento más sustancioso del demonio es la tristeza del hombre".

Son cinco monjas las que viven en el convento de la provincia de Córdoba, tres de ellas argentinas, que son las que son conocidas del Papa Bergoglio.

Para subsistir elaboran ropa de bebé, cuadros con telas y figuras del niño Jesús.

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