Días atrás escuché a una abogada decir que en España el aborto está permitido y que las menores no están obligadas a pedir autorización a sus padres para llevar adelante tal práctica. No obstante, refería la letrada a su amiga, que sí deben los menores pedirles permiso a sus progenitores, para hacerse un tatuaje. Cada vez la realidad se comprende menos, especialmente en temas sensibles y de índole similar. La lógica y el sentido común parecen disuadirse frente a cuestiones que claman razonamiento, reflexión, análisis. Hay temas donde no se ve el límite y no sólo en lo expuesto, lamentablemente. El tema de los menores hoy da mucha tela para cortar. Las autoridades, institutos afines y la Justicia deberían imbuirse de otra manera, si nos atenemos a casos recientes y no tan recientes, de conductas, acciones y opciones de los chicos en la actualidad. Obviamente, emergen de una sociedad convulsionada, donde el rumbo conveniente a veces no es claro. A nivel mundial, la familia está en seria crisis. Para más, cuando se reforma un código se les otorgan a los menores nuevos derechos, no estando preparados por su edad para discernir sobre los mismos, adicionándole a eso la corta experiencia que poseen de vida, y las dudas que se les generan al respecto, hecho que es natural. La comprensión real de situaciones dista de este presente con un devenir tan agitado. Pareciera que estamos apurados en que quemen etapas, lo que trae consecuencias, siempre. Nos estamos habituando a decretos de todo color, y que emane de donde sea. Acatar y punto es lo que se espera del ciudadano. No veo que esto sume, construya y menos que aporte a un sistema. El autoritarismo no escoge la razón. Observo que lo que antes debían resolver adultos, jueces o personas con formación, hoy está ligado a lo que el chico considera, o le parece, sin un convencimiento sólido. Hay que pensar en esta etapa de los chicos. Son seres en formación. No son números para que se los utilice en política ni en litigios de familia, haciéndolos carne de cañón, sin que a nadie importe. Tampoco dejarlos que decidan en lo que clama preparación, aunque sea básica. No todo da igual. Esta cultura light se paga, aunque no sea instantáneamente. Políticos, jueces, padres, y demás, recordémoslo, por favor. Dejar librado al azar importantes cuestiones, es delicado.



































