Estaba leyendo la comparación de un grupo de sociólogos sobre la educación actual y la que funcionaba hace 50 años. En un análisis que trato de resumir, manifiestan la diferencia de los jóvenes actuales, un grupo importante, que ni estudia ni trabaja. En las generaciones pasadas, la ley familiar era clara y se cumplía. No quiere estudiar, salga a trabajar. El estudio sobre el tema, nos aclara que parte de los miembros de esta generación (ni —ni), son de familias de clase media y baja. La indiferencia ante la realidad de no trabajar ni estudiar, va formando una población que es grave para una nación, porque los convierte en personas vulnerables, ya que la delincuencia organizada les ofrece "oportunidades" que a corto plazo los beneficia económicamente (robo, droga). Estos ni—ni viven marginados, donde el ocio los va angustiando y como no tienen ninguna preparación se sienten frustrados y ante la oferta de un trabajo "sencillo", aunque sea fuera de la ley, "prueban". Es alarmante las cifras que da el Ministerio de Trabajo, los ni—ni superan el 25 por ciento de jóvenes entre 13 y 24 años. En Inglaterra, consideran que estos ni-ni, que ellos denominan "neet", son un problema social y económico, ya que hacen perder por año 3,65 billones de libras esterlinas. El estudio de este fenómeno lo han titulado "The cost of exclusion" y los análisis son parecidos a los nuestros, resultando las pérdidas en la economía del reino, sin contar con las que se generan en nuestro país. Tomo un ejemplo reciente para cerrar este comentario (31/08/13), después de allanamientos en siete domicilios, la policía reunió pruebas de robos a casas, comercios, escuelas y descubrieron que los responsables pertebnecían a una banda, cuyo jefe, era "Jaimito" de 12 años y sus integrantes jóvenes de 12 a 15 años. Esta nota viene a cuento porque todavía no entiendo al senador de la Nación, ex ministro de Educación, Daniel Filmus, quien expresó: "Es un logro del gobierno que hayan aumentado los ni-ni en la Argentina y sorprendió al valorar como una virtud, que haya crecido la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan, es buenísimo lo que nos pasó". Creo que el senador, no merece ningún comentario. Es posible que no se den cuenta del mal que le hacen a la República, las bandas de desocupados, que son el futuro que nos guiarán en épocas difíciles, donde tendríamos que tener jóvenes, educados, bien preparados, brillantes, cultos, que fueran un orgullo para su familia y su patria. Dios salve a la República y a su pueblo.



































