Hay veces que tocar determinados temas resulta "light" frente a todos los temas trascendentes que nos rodean. Recuerdo cuando era muy pequeña las vecinas que sacaban la silla a la calle y decían: "Vio, doña, lo que mata es la humedad". En ese momento, jugaba en la vereda sin detenerme a reflexionar qué afortunadas eran si lo único que las mataba era eso, ahora hay miles de causas. Pero, actualmente, me siento culpable cuando quiero referirme a la invasión (sin prevención) de los mosquitos, los bombardeos de excremento de la plaga de palomas, la inseguridad, que fomentan el autismo de las pobres vecinas que ya no pueden parlotear "de cosas intrascendentes" en la vereda. Lo intrascendente es minimizado, no nos podemos quejar de cosas banales como pueden ser los mosquitos, pero según la definición: "trascender es salir de cierto ámbito o límite, extenderse los efectos de unas cosas a otras, produciendo consecuencias". En este país donde todo lo solucionamos "atando con alambres", ¿no es hora de que empecemos a tomar en serio los temas aparentemente intrascendentes para que después no se transformen en trascendentes? (gripe A, dengue, asesinatos, etcétera, la larga lista a la que estamos acostumbrados). A propósito de intrascendencias, si alguien vio una gata voladora, es la mía que osó salir al jardín y fue elevada por los aires por nubes de mosquitos con destino incierto.

































