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Lo que la ONU se olvidó en el tintero

Todos hemos oído mencionar a la ya famosa resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU mediante la cual, en 1965, se le indicó a la Argentina y al Reino Unido el camino a seguir para resolver su controversia por Malvinas.

Martes 07 de Abril de 2009

Todos hemos oído mencionar a la ya famosa resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU mediante la cual, en 1965, se le indicó a la Argentina y al Reino Unido el camino a seguir para resolver su controversia por Malvinas. Nuestros gobernantes suelen recordarlo cada vez que se les presenta la oportunidad de reclamar la soberanía en dicha zona. Es comprensible y correcto que hagan tales reclamos. El gobierno de turno tiene todo su derecho pues dicho problema depende del Ejecutivo y deben actuar de acuerdo a sus convicciones. Lo que no deberían decir es que dicho reclamo cumple con las recomendaciones de la ONU antes citadas. Simplemente porque esas recomendaciones dicen otra cosa. En ella "ambos países fueron instados a resolver su disputa a través de sus negociaciones" (Terragno, pág. 328) (léase mediante un mutuo diálogo). Tal vez todo haya ocurrido de buena fe pero sin dudas estamos frente a una gran confusión. Esta confusión proviene de que los integrantes de la ONU no incluyeron, en dicho texto, una introducción que dijera: "Previamente ambos gobiernos deberán dejar de lado sus respectivas e intocables posiciones" para luego dar paso a la citada resolución. Posiblemente no fue un olvido, dieron por descontado que así lo harían, pero en todo documento oficial vale lo que está escrito. A las suposiciones se las lleva el viento. Y ahora ¿cómo arreglamos el entuerto? Porque según lo difundido periodísticamente en la próxima reunión volveremos a repetir el mismo paso estéril. Así es, estéril porque ninguna persona va a aceptar sentarse a debatir algo cuando ambos (anfitrión e invitado) ya tienen su posición definitivamente tomada. Ya en el año 2003 el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas expresó su desagrado porque esta prolongada disputa no había sido resuelta. Si no surge un cambio de mentalidad por ambos lados la próxima reunión en dicho Comité volverá a ser, una vez más, un diálogo entre dos sordos.

Ricardo Gómez Kenny, rgomezkenny@yahoo.com.ar

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