Le dieron 16 años de prisión por un crimen en La Cerámica
Lo último que dijo Mario Nicolás López antes de morir con un balazo en el rostro fue el
sobrenombre del agresor. "Fue Costilla", le susurró a su madre. El mismo apodo sonó luego en el
relato de los testigos del crimen, ocurrido el día de Navidad de 2006 en la villa La Cerámica, y
corresponde a Carlos Luis Escobar, quien ahora fue sentenciado a 16 años de prisión por el
homicidio y dos robos. La condena incluye una pena anterior que el muchacho no había terminado de
cumplir.
18 de marzo 2010 · 01:00hs
Lo último que dijo Mario Nicolás López antes de morir con un balazo en el rostro
fue el sobrenombre del agresor. "Fue Costilla", le susurró a su madre. El mismo apodo sonó luego en
el relato de los testigos del crimen, ocurrido el día de Navidad de 2006 en la villa La Cerámica, y
corresponde a Carlos Luis Escobar, quien ahora fue sentenciado a 16 años de prisión por el
homicidio y dos robos. La condena incluye una pena anterior que el muchacho no había terminado de
cumplir.
El juez de Sentencia Julio García declaró reincidente a Escobar, lo que le
impedirá acceder a la libertad condicional, tras imponerle 12 años de cárcel por homicidio agravado
por uso de arma de fuego, un hecho de robo simple y uno de robo con armas y amenazas. Como además
tenía una condena previa a 5 años de cárcel, condensó en 16 años el tiempo que Costilla deberá
pasar en prisión.
El homicidio ocurrió la tarde del 25 de diciembre de 2006 en Los Cocos al 3100,
en el límite norte de la villa La Cerámica. Fue poco antes de las 17. Mario Nicolás López, un joven
de 24 años que estaba desarmado, discutió con dos jóvenes y recibió un certero disparo en el
rostro, efectuado a menos de 50 centímetros de distancia. La bala le ingresó por el pómulo derecho
y quedó alojada bajo la piel del maxilar izquierdo. Cayó desplomado en la vereda y fue trasladado
al Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria. Allí le contó a su madre, con sus últimas fuerzas,
que el atacante había sido "Costilla", un muchacho al que vecinos del barrio le asignaban varios
robos en la zona.
Una mujer de la cuadra que presenció el ataque contó que todo se desató cuando
en el lugar estaban la víctima, Costilla y otro chico conocido como Chingolo. "Costilla le pegaba
con el caño del arma a Nicolás López y le decía: «Vos dejá de armar puteríos». Y él le respondía:
«Yo no tengo nada que ver, yo no hago nada». El arma que le vi a Costilla era un calibre 38 largo".
Al cabo de unos minutos la mujer escuchó un disparo y al salir a la puerta vio "a Nico sentado en
el mismo lugar. Le salían bocanadas de sangre y se ahogaba".
Cayó herido. Dos días después la policía detuvo a un chico de 14 años acusado de
participar en el hecho, quien también dio su versión. "Costilla discutía con un flaco amigo mío de
nombre Nicolás. En un momento Costilla me dijo que fuera a la casa de su primo a buscar un fierro
pero le contesté que no", contó el adolescente. Dijo que el propio Escobar fue a buscar un arma,
volvió, la apoyó cerca de la cabeza de la víctima y disparó.
Pasaron dos meses hasta que finalmente Escobar fue detenido, en la esquina de
Pascual Rosas y Pasaje 1. Dos policías de la Brigada de Investigaciones que buscaban al homicida de
un joven repartidor dijeron que escucharon disparos y advirtieron a un joven que se fugaba a
balazos. Que lo corrieron, le tiraron y lo hirieron: una bala le atravesó una pierna y otra el
abdomen. Era Escobar, quien por las circunstancias que rodearon a su arresto fue imputado de
resistencia a la autoridad y abuso de armas, pero terminó absuelto. El muchacho dijo que le tiraron
cuando estaba sentado en el patrullero y la versión de los efectivos no pudo probarse.
El juez sí encontró pruebas para condenarlo por el homicidio y dos hechos
violentos que se produjeron en los tres meses previos al crimen. Uno fue le robo de una bicicleta,
las zapatillas y 40 pesos a un joven de 27 años que terminó en el hospital con un golpe en la
cabeza, el 14 de septiembre de 2006. Otro fue el 25 de noviembre, cuando una banda armada entró a
la fuerza en tres casas del barrio, saqueó electrodomésticos y se fue a los tiros.
María Laura Cicerchia
La Capital