La madrugada del 7 de mayo de 2011 un balazo le perforó el rostro a Verónica Rueda mientras amamantaba a su beba en su casa de Sanguinetti al 5400, en el barrio Triángulo y Moderno. Quien le disparó fue un vecino al que condenaron a 12 años de prisión en un fallo confirmado por tres camaristas.
Juan Andrés Cinzano, de 38 años, había sido condenado el 25 de noviembre de 2014 por el juez de Sentencia Gustavo Salvador a 12 años de cárcel por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La resolución fue objetada por el defensor José Guirado, quien no cuestionó la autoría del hecho por parte de su cliente pero sí la calificación legal, y alegó que Cinzano actuó en estado de emoción violenta y no tuvo intención de matar a Verónica.
Por su parte, el abogado querellante, Ricardo Rajmil, pidió elevar la sentencia a 20 años. Ahora los camaristas Carlos Carbone, Georgina Depetris y Guillermo Llaudet ratificaron el fallo de primera instancia.
Vecinos. La víctima y su agresor vivían casa de por medio en Sanguinetti al 5400. Verónica era madre soltera y residía en una vivienda de dos plantas junto con sus hermanas y su padre, fletero de oficio.
Todo se desató el 7 de mayo de 2011 cuando Cinzano no estaba en su casa y un tal "Ardilla" ingresó armado a la vivienda. Tras amenazar a Joana, pareja de Cinzano, le robó 25 mil pesos. La mujer salió tras los pasos del ladrón y vio cómo el maleante dialogaba con Romina, una de las hermanas de Verónica.
Los vecinos contaron entonces que Joana recibió una amenaza de parte de Ardilla: "Si hablás te mato los pibes". Cuando Cinzano llegó a su casa Joana le contó lo sucedido.
Entonces el hombre agarró una pistola calibre 9 milímetros y guiado por su concubina fue a la casa de los Rueda, donde ingresaron pateando la puerta. "Entraron los dos y fueron a la habitación que da al frente, donde estaba Verónica recostada en la cama junto con su bebé. Joana le pegó con una botella en la cabeza y el hombre le disparó a la cara", coincidieron los familiares de la chica.
Prófugo. Luego de 50 días prófugo y después de seis allanamientos negativos Cinzano fue ubicado el 24 de junio de 2011 en el hospital San Felipe, en San Nicolás. Había ingresado con un nombre falso y quemaduras en brazos y tórax. Agentes de la Brigada de Investigaciones lo detuvieron y, recostado en la cama, admitió su verdadera identidad.
Joana también fue detenida, pero quedó desvinculada poco después. En la audiencia de apelación realizada el 8 de abril, el abogado querellante sostuvo que testigos dijeron que el día del hecho lo "vieron entrar (a Cinzano) a su casa y salir con una pistola".
En ese marco el defensor del homicida requirió que se modificara la calificación legal del hecho y que se reduzca el monto de la pena. "Mi cliente estaba en el casino y le avisaron por teléfono que allegados a la víctima estaban robando en su casa. Era su empleada (Rueda) y no quiso matarla", sostuvo el letrado.
En tanto, el fiscal de Cámaras Guillermo Camporini sostuvo que Cinzano "sabía lo que hacía y que cometió el crimen con total desprecio de la vida humana y conociendo el daño que podía ocasionar. Y agregó: "Cinzano buscó el arma y entró a la casa. Salió el padre de Rueda, le tiró hacia abajo y lo amenazó. Luego comenzó a disparar creyendo que estaba Ardilla. Cinzano admitió que fue a la casa, pero que no ingresó y no disparó, pero se secuestró una bala calibre 9 milímetros", señaló Camporini al pedir la confirmación de la pena.
Dolo eventual. Para convalidar el fallo, el tribunal de apelación desestimó que Cinzano haya actuado en un estado de emoción violenta. "Luego de corroborar que su pareja había sido robada, fue a su casa a buscar el arma y se dirigió a la vivienda donde suponía que estaba el autor del robo y disparó en forma indiscriminada. Si bien nadie dice que tiró hacia alguno de los moradores, al disparar hacia las habitaciones de la casa seguramente no le importó que los podía matar", dijeron los jueces.