Ante los últimos acontecimientos vinculados a la muerte de Gerardo "Pichón" Escobar, a la salida del boliche "La Tienda", se han disparado un sinnúmero de derivaciones. Entre ellas, las relacionadas con la "regulación" de la noche. La respuesta de la intendenta Mónica Fein, y del oficialismo en el Concejo, es "cerrar" la noche a las 5 am, como si de esta manera, mágicamente, desaparecieran todos los factores que ponen en riesgo a la juventud cuando sale a divertirse. Entendemos que lo que se busca en realidad, es solapar el entramado de complicidades y responsabilidades políticas que tienen como protagonistas a las mismas mafias que se disputan el control de los territorios en los barrios de la ciudad, el manejo de las tribunas y alrededores de los estadios de Ñuls y Central, y los boliches nocturnos, entre otros negocios. La respuesta política del gobierno municipal no se dirige a visibilizar a los dueños de estos negocios y a sus complicidades políticas, judiciales, policiales y empresariales, para combatirlos enérgicamente a fin de desentrañar los mafiosos entramados a los que hacemos referencia. No se dice quiénes son los dueños de los boliches "conflictivos" y quiénes habilitaron y no controlaron eficientemente sus locales. No se dice quiénes son los "patovicas" y policías adicionales que cumplen funciones de seguridad en estos establecimientos, con serios antecedentes de violencia. No se dice qué relación tienen con las barras que se disputan las tribunas y con las bandas que se llevan las vidas de nuestros pibes en los barrios populares. Solamente se propone cerrar todos los bares y boliches a las 5 am, como si las mafias tuvieran horarios para funcionar, como si el problema fuese la hora, como si las causas de la violencia se fueran a dormir cuando la Municipalidad lo dispone por ordenanza o decreto. Al mismo tiempo, se persigue permanentemente a los proyectos autogestivos, a los bares culturales, a las organizaciones que realizan peñas en los clubes de barrio para sostener sus actividades con autonomía, aunque nunca se produzca ningún disturbio en estos eventos, e incluso contribuyan a bajar los niveles de violencia por su aporte a la integración social, a la recreación y a la construcción de otro orden social. Desde el Frente Social y Popular, creemos que hay que dejar la hipocresía y hacerse cargo de las responsabilidades políticas, apostamos a la construcción de otra ciudad donde la diversión y la recreación sea un derecho de todos y no el negocio de unos pocos a costa de la vida de nuestros pibes.
































