Los vecinos muy molestos y nada resignados de calle antes Riccheri y ahora O. Carrasco, venimos sufriendo una verdadera injusticia desde el mismo momento en que los ediles de esta ciudad decidieron cambiar el nombre anterior por el del mencionado Carrasco. Es imposible digerir que señores que no ganan poco se reúnan para decidir alegremente el cambio de nombre de una calle. La verdadera desgracia no es el viejo nombre que a pocos importa. La situación adversa para nosotros e inadmisible, es que en Rosario hoy hay cuatro calles con el nombre de Carrasco. Esto que a priori, podría ser banal, no lo es. No recibimos correspondencia porque los carteros ven calle Carrasco y se van a Aberdi o a Echesortu donde esas Carrasco por llevar ese nombre de antaño, son mucho más conocidas. Así, sin exagerar, no recibimos correspondencia común ni las de mayor importancia como DNI, pasaportes o cédulas judiciales. Lo imperdonable es la falta de publicidad de semejante desatino; nosotros mismos no sabíamos que se había cambiado el nombre de nuestra calle, y recibíamos los impuestos municipales con el nombre de Carrasco y pensábamos que se había cometido un error. Si querían cambiar el nombre a nuestra calle nadie se hubiese opuesto si le ponía calle Nº 1 o 50, o Mengueche, o Azul, o Patriotas Unidos, pero ponerle el mismo nombre que ya llevan tres calles más es totalmente inadecuado y perjudicial. Debe agregarse que los habitantes de nuestra querida y nunca bien mencionada arteria hemos hecho todo tipo de presentaciones ante el ente municipal, para solucionar este problema sin ninguna clase de éxito. Mucho dejan que desear, además, los jefes de los carteros, y los mismos carteros que no se preocupan por conocer en forma íntegra los nuevos nombres de las calles, ya que eso les compete. Las correspondencias son devueltas con la mención "desconocido" y comienza la danza de las idas y vueltas de oficina en oficina hasta que desaparecen, muchas de ellas. El 90 por ciento de los habitantes de Rosario ignora que la calle Riccheri desde avenida Perón hacia el sur, hoy se llama O. Carrasco. ¿Esto es legal? ¿Se debe aceptar semejante injusticia con toda impunidad? Me dirán que hay cosas peores, lo reconozco, pero es hora de empezar a mover el tablero porque de lo contrario dentro de poco nos van a cambiar a nosotros nuestros nombres.

































