El golpeado arco opositor sabe que sin unión definitiva no habrá fuerza capaz de mover un ápice al oficialismo. Será interesante conocer cómo arreglarán sus entuertos, celos y egoísmos irreconciliables los eternos perdedores como Macri, Binner, Alfonsín, Sanz, Stolbizer, Carrió y otros que no recuerdo. Ya no interesa lo inquietante del concepto “vamos por todo”. Lo preocupante es el avance de la idea: si hay que saltear la Constitución, se saltea. Si hay que aliarse con los terroristas, se lo hace gustosamente. Si el mundo nos aísla, que lo haga.Si los jubilados se mueren por inanición, enfermedad o abandono, el resultado no cambia. Si la Justicia queda domesticada al gobierno, así será para siempre. Si el país se quiebra por la mitad, que se quiebre. No hay freno, oportunidad o circunstancia que detenga nada. Podemos llegar a ser paraíso del terror u obtener un master como país de mínima educación, incumplidor, ascendente índice de pobreza, inseguridad, corrupción, inflación. ¿A quién le interesa? El equipo gubernamental y sus soldaditos, sus empresarios felicísimos, sus errores conceptuales, sus receptores de pitanzas funciona a la perfección. Han tomado todos los sitios estratégicos y los manejan según su leal saber y entender. Si quieren re-reelección para 2015 la consiguen seguramente. Vamos al arco opositor: esta película la he visto y no satisface a nadie. Entre todos siguen perdiendo posibilidades en cada elección. Si no se unen total y definitivamente la pérdida será cada vez más grande.
































