Esta semana comencé a ejercer la docencia luego de que el Ministerio de Educación de la provincial enviara a las escuelas los nuevos escalafones (en los que nos anotamos en diciembre del año pasado). Entre las primeras "desprolijidades" podemos mencionar que ese escalafón que envía el ministerio, que aún no lo publican en internet (y por lo tanto los interesados no podemos verlo) remite nombres pero no números de teléfonos. Allá del que no tenga la posibilidad que tengo yo de que mi familia figure en la guía telefónica. El mismo ministerio es el que a partir de este año implementó una reforma curricular para 1º y 2º año de la secundaria. Una reforma que tiene grillas pero no materias, que hace un inventario pero no un programa y que dice crear horas pero sin docentes. Así los chicos de 1º año del barrio Tablada no sólo no tendrán historia este año sino que su seminario de ciencias sociales comenzó a fines de mayo, cuando cierra el primer trimestre. ¿Qué futuro pueden tener estos pibes a quienes les robaron sus historias? ¿Con qué derecho luego los medios de comunicación nos hablarán de un nuevo "enfrentamiento" en el barrio? (palabra trágica si las hay, utilizada por las fuerzas de seguridad durante la última dictadura militar para anoticiar sus crímenes, y hoy resignificada para responsabilizar a las "bandas" y exculpar a la policía). ¿Cómo podemos educar a un pibe en el respeto a un Estado que le ha faltado todos los respetos? La reforma curricular que lanza el Ministerio de Educación además de un mamarracho es cruel. Hizo que estos pibes, que quizá no tengan otro espacio de contención más que la escuela, se estuvieran yendo antes todos los lunes y los viernes de los meses de marzo, abril y mayo. Es el mismo ministerio que se da el lujo de criticar el ausentismo y la lucha docente por "desproteger" a los pibes. Pero no sólo eso, sino todo lo que algunos ya sabemos, pero que una gran parte de la sociedad ha elegido dejar de lado. La reforma curricular fragmenta el conocimiento quitándole la secuencia a materias básicas como historia, geografía, físico-química y biología. Está comprobado que los chicos de hoy se encuentran en el nivel de las operaciones concretas al menos hasta los 15 años. Por eso es necesaria la incorporación paulatina de niveles de abstracción a partir de los 12 años. Esta reforma elimina la posibilidad de lo paulatino. El uso ocasional de algunos conceptos, trabajado en algún tema en 1º ó 2º año y abandonado luego, hace que pierda su carácter de operativo y que los pibes no entiendan su relevancia, ni puedan registrar la riqueza de los cambios que, a lo largo del tiempo se halla asociada a este término. Es necesario que conozcamos lo que sucede en las escuelas de nuestra provincia, por las que algún día pasaron o pasarán nuestros hijos y nietos. No miremos para el costado.

































