La reforma constitucional K es para tener en margen a los aspirantes a suceder a CFK y la estrategia del oficialismo para que Máximo llegue al centro del escenario politico. Carlos Zannini "El Chino" (se dice que es el creador del oficialismo) es el principal promotor de una reforma kirchnerista de la Constitución. Piensa en el 2015 y sostiene que hoy no hay un sucesor que garantice la continuidad del proyecto que desde el inicio se restringió a dos figuras. Pareciera que Amado Boudou tampoco aprueba el currículum del círculo íntimo de Cristina, aunque reconoció que no hay que esperar tres años para empezar a discutir "los temas constitucionales". Piensan en alternativas que habiliten la posibilidad de un tercer mandato de la jefa de Estado. De todas maneras, una reforma a medida no será fácil de aprobar. Hoy los números no son, no dan. Ni dentro ni fuera, según las encuestas del gobierno. En el oficialismo hoy no cuentan con los dos tercios y precisa parte de la oposicion. La UCR no levanta cabeza y Binner no va a respaldar un intento reeleccionista porque dice que "hay que permitir la rotación de los cargos y que no se consoliden a través del tiempo porque atenta contra la democracia". Pero no es así, porque se apruebe o no la reforma a elecciones va a tener que someterse igual el pueblo para decidir quién quiere que los represente. Así que no se le puede dar a la gente lo que quiere por las ansias de la oposición fragmentada en quedarse con el trono. En fin, si Cristina no sigue lo va a intentar Máximo Kirchner, hombre al que no se le conoce la voz, pero todos saben que es firme en su postura, con ideales claramente definidos, capaz y aparentemente reacio. Maneja La Cámpora, una fervorosa juventud de la gloriosa JP que algunos caracterizan como "grupo de chicos pesados". Las estrategias, reglas y códigos del oficialismo son dos paredes que no pueden quebrar, y a Máximo le juegan a favor: la primera es la asociación con Cristina, y la segunda es la pertenencia a la Cámpora. Apostaron y se jugaron todo con Máximo, hay un laberinto en el cual todos los caminos llevan a un mismo sitio y punto exacto, que es demasiado arriesgado. Un paso en falso y todo está perdido. Pero si hay algo seguro es que la gente cada vez pregunta más acerca de él. Debemos estar preparados para la desenvoltura del paquete. Es cuestión de una estrategia electoralista astuta con el propósito de hacer saber a los ciudadanos lo horroroso que sería el futuro sin los Kirchner al mando.






























