Cuando Mario Segovia termine de declarar hoy ante el juez Federal Federico
Faggionato Márquez lo esperan otras cuentas pendientes con la Justicia. El rosarino más buscado de
los últimos meses está implicado en otras tres causas penales. En todas está en condiciones de
quedar preso. La más grave es en un caso de contrabando desde Francia de sustancias que se usan con
fines terroristas como agentes de guerra biológica.
Estas imputaciones se agregan a las que lo tienen como el
principal exportador de efedrina, una sustancia considerada legal cuando su uso es controlado con
fines farmacéuticos. Pero fuera de ese circuito, es uno de los precursores químicos que se usan
para la producción de metanfetaminas, fármacos de diseño psicoestimulantes. Pero además del
reproche por la exportación de efedrina a México Segovia tiene "tres causas más por las cuales
desfilar y todas lo dejan preso", dijo a este diario una alta fuente judicial.
Los tóxicos. La más grave es la causa 5587 que tramita en un juzgado en lo
Penal Económico de Capital Federal. En ese expediente está acusado de importar desde Francia dos
sustancias tóxicas de alto riesgo, llamadas ricinine y aconitina. La causa se inició en 2006 cuando
se detectaron 500 gramos de esas sustancias en un paquete que llegó al aeropuerto de Ezeiza. Y que,
según el ministro de Justicia Aníbal Fernández, iba dirigido al domicilio en Rosario de Héctor
Germán Benítez. El nombre falso que usaba Segovia. "A Benítez lo estaban buscando muchos. La
Secretaría de Inteligencia (Side) lo buscaba porque el narcoterrorismo es un asunto de seguridad
nacional", explicó un investigador.
Estos químicos son considerados de alto riesgo porque "son
usados normalmente para el terrorismo ecológico para producir atentados". Es un veneno de acción
potente y rápida que mata en ocho segundos.
Otro elemento que compromete a Segovia es que al ser
detenido en aeroparque se estaba ocupando de gestionarles abogados a dos personas que quedaron
atrapadas en Ezeiza cuando exportaban metanfetaminas. Además, los investigadores indicaron que
estaba montando una empresa de CDs truchos en Alemania.
En la Afip. A simple vista, Segovia paraece haber afrontado actividades
diversas. No está claro aún bajo qué pantalla legal actuaba: se presentaba como exportador de
bananas y también figuraba como vendedor mayorista de golosinas. En la Administración Federal de
Ingresos Públicos (Afip) de Rosario está inscripto bajo tres actividades distintas.
Todavía queda por establecer si la persona detenida es,
efectivamente, el auténtico dueño de ese nombre o un impostor que lo utilizó con fines ilícitos.
Aunque el domicilio fiscal de Segovia es Alvarez Condarco 472 bis de Fisherton, el mismo allanado
el domingo. En la Afip aparece inscripto en ganancias, IVA y autónomos.
En junio de 1998 aparece registrado en un código de
actividad que supone venta al por mayor en comisión o consignación de mercaderías n.c.p. —que
son las no especificadas— lo que incluye, llamativamente, galerías de arte.
Desde enero de 2007 figura inscripto por servicios
inmobiliarios realizados con bienes propios o arrendados n.c.p. Su último registro es de enero de
2008 por actividades de informática n.c.p.
En Gálvez. Se presume que parte de la actividad ilícita era desplegada en Villa
Gobernador Gálvez. Uno de los domicilios allanados en esa ciudad está en la cortada 25 de mayo al
1700, donde desde hace un año vive la suegra de Segovia con sus hijos de unos 18 y 20 años. La
esposa de Segovia, contaron los vecinos, "llegaba a en una Hummer a visitar a la madre", aunque
nadie sospechaba de alguna actividad ilegal en esa típica casa de clase media, de donde los
policías " no se llevaron nada".