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La muerte de Zaha Hadid, premio Pritzker 2004, enluta al mundo de la arquitectura

La arquitecta anglo-iraquí tenía 65 años y sufrió un ataque al corazón. Su obra, inspirada en referentes rusos, marcó tendencia al trabajar con curvas y desafiar a la gravedad.

Sábado 02 de Abril de 2016

La conocida arquitecta británico-iraquí Zaha Hadid murió el jueves de un infarto al corazón en Miami, a la edad de 65 años, según informó a DPA su oficina de arquitectura en Londres. Anteriormente había sido tratada en la ciudad norteamericana de una bronquitis. Zaha Hadid es una de las arquitectas más conocidas y exitosas del mundo. Entre sus obras destacan el Centro Acuático de Londres, el Museo Nacional de Arte del Siglo XXI de Roma o el Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal de Cincinnati, en Estados Unidos. En 2004 se convirtió en la primera mujer galardonada con el premio Pritzker, la distinción de arquitectura más prestigiosa del mundo. En 2009 fue reconocida también con el Praemium Imperiale de Japón.

   Inspirada en la arquitectura y los arquitectos rusos, como señaló al recibir el premio Pritzker en 2004, Zaha Hadid desafiaba la gravedad con sus proyectos y trabajó obsesivamente con las curvas, sin importarle que el diseño fuera para una estación de bomberos, un puente, una ópera o un colegio.

   Entre sus diseños más emblemáticos se cuenta la estación de bomberos Vitra, en Weil am Rhein (Alemania, 1994). Fue el primer edificio construido sobre un proyecto de ella y es toda una muestra del marcado y espectacular estilo de la diseñadora, aunque fuera para un uso tan práctico como poco artístico.

   También destaca el pabellón de la Serpentine Gallery de Londres (2000). Hadid diseñó una estructura de acero con tejados triangulares planos que crean diversos espacios internos para un pabellón que inauguró la tradición de esta galería de construir anualmente un espacio temporal.

   El Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal en Cincinnati (EEUU, 2003) fue el primer proyecto de Hadid en Estados Unidos, descrito por The New York Times como “el edificio más importante completado en Norteamérica desde la Guerra Fría”.

   Otra obra suya fue el pabellón-puente de la Expo de Zaragoza (España, 2008). Este edificio-puente de 280 metros se construyó cruzando el Ebro como principal acceso al espacio. Fue el primer puente construido por la arquitecta y sus preciosas curvas cubren además una zona de exposición.

   De su tablero salió además la Academia Evelyn Grace, en Brixton (Reino Unido, 2008). El edificio de una escuela en el sur de Londres tiene como característica más especial una pista de atletismo que pasa por un túnel que atraviesa la construcción.

   Igual de celebrada es la Opera de Guangzhou (China, 2010). Espectacular diseño de granito, acero y cristal cuya construcción duró cinco años y que se ha convertido en el símbolo de esta pujante ciudad del sur de China. Pese a su enorme tamaño, el cristal le confiere gran ligereza, aunque un año después de su inauguración hubo que reemplazar algunos de sus paneles de cristal que se habían caído.

   El Roma construyó el Museo Maxxi (2010). En ese espacio el que el arte contemporáneo y la arquitectura más innovadora se dan la mano. Fue bautizado como “la serpiente de acero” por su forma sinuosa y fluida.

   Otra obra que marcó tendencia es el museo Riverside en Glasgow (2011). Un proyecto que elevó su presupuesto hasta los 74 millones de libras y que ganó en 2013 el premio al Museo Europeo del año. Es el edificio más grande construido por Hadid en Reino Unido y se destaca su asombroso tejado de zinc.

   También para Londres hizo el Centro Acuático (2012). Construido para los Juegos Olímpicos de la capital británica, es un ejemplo de cómo mezclar estética y uso práctico. Enormes ventanales permiten la entrada continua de luz natural a las piscinas, con una capacidad de 2.500 espectadores. El concepto arquitectónico de este espacio está inspirado por las geometrías fluidas del agua en movimiento, creando espacios que reflejen los paisajes de la costa del Parque Olímpico. Una cobertura ondulada se eleva a partir del suelo como una onda, al mismo tiempo que describe el volumen de las piscinas de natación y el buceo.

   Suyo es el Centro Cultural Heydar Aliyev, en Bakú (Azerbaiyán, 2012). La máxima expresión de una arquitectura de curvas y ausente de aristas en un enorme complejo que incluye un auditorio, un museo y un espacio multifuncional.

   Este año le había sido otorgada la Medalla de Oro real de arquitectura en el Reino Unido, galardón que han obtenido Jean Nouvel, Frank Gehry y Oscar Niemeyer.

   Hadid reivindicaba la deconstrucción total de la geometría de los edificios, y sus osadas construcciones atraían y provocaban polémica en cada inauguración.

   La arquitecta obtuvo encargos en todo el mundo. Diseñó un trampolín de salto de esquí en Innsbruck (Austria), un museo nacional de las artes en Roma (MAXXI) y el rascacielos del tercer grupo de transporte marítimo mundial, CMA-CGM en Marsella (Francia).

   También edificó el Museo Guggenheim de Taichung (Taiwán), siempre buscando la ingravidez de volúmenes de líneas oblicuas, de curvas retorcidas, sin fin.

El “obstáculo” de ser mujer. A mediados de la década pasada confió, en una entrevista con la AFP, que “no es el racismo sino el hecho de ser mujer en Gran Bretaña lo que dificulta” hacer carrera como arquitecta.

   “He triunfado, es cierto, pero no fue fácil ni un camino de rosas. Al principio trabajaba sin descanso, día y noche” explicó en 2002 a la revista Correo del Arquitecto.

   El ministro británico de Cultura, Ed Vaizey, se declaró “estupefacto” por la inesperada muerte de Hadid, de quien elogió “su enorme contribución a la arquitectura moderna”.

   El primer ministro iraquí Haider al Abadi estimó por su parte que “su creatividad benefició al mundo entero”.

   Para Richard Rogers, uno de los arquitectos del Centro Pompidou de París, “entre los arquitectos que surgieron en las últimas décadas, nadie tuvo tanto impacto como ella”.

   Zaha Hadid nació en Irak en 1950. Recibió una educación liberal, y primero eligió estudiar matemáticas. Obtuvo su licenciatura en la Universidad estadounidense de Beirut, y luego optó por la arquitectura.

   Diplomada de la Asociación de Arquitectura de Londres en 1977, decide quedarse en la capital británica para iniciar su carrera, con la apertura de su estudio dos años después.

   Su éxito solo se vio empañado el año pasado en Japón. Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 la escogieron para supervisar la construcción del estadio olímpico, pero su proyecto fue desechado finalmente, por considerarlo demasiado caro.

En sus comienzos, Zaha Hadid fue una excelente diseñadora capaz de aplicar su talento a joyas, muebles, zapatos, bolsos, barcos o la ropa con la que se vestía.

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