El 3 de marzo de 1857 fallece en Buenos Aires esta figura ejemplar de la gesta de la independencia de nuestra patria. Irlandés de nacimiento, argentino y patriota por adopción, padre de la Armada Nacional. Guillermo Brown era un baqueano conocedor de los bancos de arena y fondos de nuestros cambiantes ríos, por haberse dedicado al comercio de cabotaje en el Plata y sus afluentes. El 1º de marzo de 1814, el director Posadas lo nombra teniente coronel del Ejército y comandante de la Marina del Estado, "atendiendo a los méritos y servicios que don Guillermo Brown había prestado". Una vez al mando de la escuadra, en sólo 90 días de operaciones finalizó con el dominio naval hispano en el Río de la Plata y sus afluentes, haciendo posible la caída de Montevideo al cerrar su cerco por mar. Esta acción fue calificada por el Libertador, general José de San Martín como el hecho más grande de la Revolución hasta esa fecha y Monteagudo la comparó a la Campaña del Ejército de los Andes. Posteriormente enfiló sus naves hacia el Océano Pacífico y con ellas dirigió acciones que anticiparían la campaña sanmartiniana de liberación de Chile, Ecuador, Perú y Colombia. En la guerra contra el Brasil venció a una fuerza imperial tremendamente superior, para luego llegar a un acuerdo de paz. Frente a la amenaza de agresión por parte de Francia e Inglaterra, se puso al servicio del gobierno de Juan Manuel de Rosas y neutralizó, pese a no tener un triunfo contundente, la agresión y las aspiraciones de dominio franco-británicas. La muerte lo alcanzó en su tranquila quinta familiar de Barracas. En su entierro, pronunció Mitre su gran pieza de oratoria, diciendo: "Brown, en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros una flota. Brown, en el sepulcro, simboliza con su nombre toda nuestra historia naval...".




































