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La escena del crimen

Nosotros los argentinos, y suponemos que en otros países también pasa, tenemos una tendencia indudable o atracción por la violencia, ya se trate de un asesinato o de un “accidente”.

Domingo 29 de Septiembre de 2013

Nosotros los argentinos, y suponemos que en otros países también pasa, tenemos una tendencia indudable o atracción por la violencia, ya se trate de un asesinato o de un “accidente”.

   Bastaría tener en cuenta el trabajo del periodismo en general con respecto al asesinato y violación de Angeles Rawson. Para darnos cuenta hasta qué punto eso atrae a un público, sobre todo, al que mira por televisión, podemos pensar a más de tres meses de ocurrido, cualquier escena resultaba bien a los informadores para que su rating no fuera superado. Obviamente lo sucedido ha sido lamentable y se podría haber resumido en pocas palabras y en algunas imágenes. Tan lamentable como el crimen de Angeles han sido estos tres meses en los cuales todo pareciera resumirse en un teleteatro macabro, y cualquier detalle, por estúpido que este fuera, es tenido en cuenta para más y más comentarios sobre lo sucedido.

   No es una novedad que la violencia atraiga al público, lo que nos vulnera en este caso es la transmisión de algo que ocurrió en realidad y que aún no ha sido resuelto. Los argentinos tienen en este crimen el escenario de algo realmente nauseabundo, que nadie quiere perderlo. Por otra parte, los comentarios, con muy pocas excepciones, demuestran también la ignorancia de quienes tienen presuntamente conocimiento de la criminología.

   Esto que apuntamos como prólogo nos ha recordado un libro reciente publicado en España con el título “Escenarios del Crimen”, de Nuria Vidal, crítica de cine y escritora nacida en México pero que vive en España desde que tenía doce años.

   El libro se dedica a esos sitios o escenarios del crimen citando obras del cine negro de todos los tiempos, todas con un centro común, un asesinato.

   El primer capítulo está dedicado a lo que la autora denomina, “La casa, la intimidad”. Dentro de esa categoría están, los crímenes que ocurren en las “Inmediaciones”, en la biblioteca, en la cocina, o en el dormitorio. Como somos apasionados de las películas y novelas policiales, muchas las hemos visto, otras las hemos leído y visto su versión cinematográfica. En esta denominación de crímenes en la intimidad, hay algunos que difícilmente calificaríamos como filmes policiales, como “La regla del Juego” de Jean Renoir (1939), “El crepúsculo de los dioses” de Billy Wilder (1950), “La ceremonia” de Claude Chabrol (1995), “Medianoche en el jardín del bien y del mal” de Clint Eastwood (1997), “Gosford Park” (2001).

   A estos filmes y muchos otros que pertenecen al capítulo “La casa la intimidad” nos costaría calificarlos como policiales; los otros dos apartados están dedicados a la cocina y al dormitorio. En la cocina tenemos “Arsénico por compasión” de Frank Capra (1941). En cuanto al dormitorio, de las cuatro películas mencionadas, solamente hemos visto, “Instinto básico” de Paul Verhoeven; debemos reconocer, era una película mediocre pero no tan mala como la segunda parte, que fue como una caricatura de la primera.

   Pasemos ahora a “Las mansiones del crimen”, donde se incluyen seis películas de las cuales solamente hemos visto dos, “Rebeca” de Alfred Hitchcock (1940) y “La casa de los Rose” de Danny de Vito (1999).

   Después de lo comentado llegamos al segundo escenario: “Trabajo la oportunidad”, hay allí otras seis películas y si no nos equivocamos, corresponden al género policial y además son realmente buenos filmes.

   Empieza con un clásico, “El halcón maltés” de John Houston (1941) y termina con un films de Scorsese de 1995. Debemos incluir cuatro films más que son “Laura” de Otto Preminger (1944). “Historia de un detective” de William Wyler (1951), una película española titulada “Crimen de doble filo” de José Luis Borao, y “El sueño eterno” de Howard Hawhs (1946), uno de los clásicos del cine negro.

   El tercer capítulo del libro, “La ciudad, la impunidad”, abarca dieciocho películas, entre las cuales están “Scarface”, “El tercer hombre”, “Los olvidados”, “Al fin de la escapada”, “Manhattan Sur”, “Días contados”, “La dama de Shanghai”, “A tiro limpio”, “Blow-up”, “El silencio de un hombre”, “La ley de la calle” y “Reservoir dogs”.

   Por un motivo o por otro, todos los films mencionados y sus directores, que no hemos nombrado, merecen un lugar en la historia del cine a partir de 1932. Son buenas películas. ¿Son todas policiales? No podríamos tener certidumbre al respecto, creo que habría clasificaciones más acertadas. No creo que valga la pena discutirlo pues somos aficionados al cine, amamos el cine llamado Negro, nos apasionan las series policiales, pero de ninguna manera somos especialistas. No deja de asombrarme que a los 78 años hayamos visto tanto cine, algo debemos haber aprendido y lo trasladamos a este texto.

   En este apartado nos encontramos con las “Ciudades peligrosas”, se menciona a Buenos Aires, a Medellin, a Roma, tres ciudades japonesas (Tokio, Osaka, y Kyoto), Munich, y Nueva York.

   Pasemos ahora, al menos en el libro, al cuarto capítulo, “El pueblo, el aislamiento”, allí nos encontramos con “Sangre fría”, “Malas tierras”, “Sangre fácil”, “Criaturas celestiales”, “Bajo la piel”, “La perdición de los hombres”. No se nos ocurre, posiblemente por falta de imaginación, calificar como película policial, a “Sangre fría” de Truman Capote. Esa novela nos dice mucho de Capote, es prácticamente su última obra y sin duda merece las ponderaciones que ha recibido. No la clasificaríamos como un film de trama policial. A diferencia de “Sangre fácil” de Joel Coen que es esencialmente algo que hunde sus raíces en el viejo cine negro. La trama que une todo es justamente la sangre.

   El libro nombra a los “Pueblos amenazantes”, son esos en que transcurren cosas tremendas, “La casa en la sombra”, “Perros de paja” “Twin Peaks”, “Un cuerpo en el bosque”, “Fargo”, “L’Humanité”.

   Llegamos al quinto capítulo, “La naturaleza, la dificultad”. Creo que puedo agregar que esta mexicana que trabaja en España, dicho sea de paso, es muy bella mujer, debe haber visto tanto cine como Pauline Kael. En este apartado, se incluyen “El último refugio”, “Narciso negro”, “El tesoro de sierra madre”, “Los ríos de color púrpura”, “Un lugar en el Sol”, “La noche del cazador”, “Defensa”, “El padrino, segunda parte”, “Conspiración de mujeres”, “Sonatine”, “Bwana”, “Camino a la perdición”, “¿Quién mató a Harry?”, “Circulo rojo”, “Furtivos”, “Muerte entre las flores”.

   “El tesoro de Sierra Madre” creo que no tiene nada que le haga pariente de las películas policiales. Solo la presencia de su director John Houston y el trabajo de Humphrey Bogart. En cuanto a “¿Quién mató a Harry?” de Hitchcock, es ante todo, un excelente comedia.

   Hemos revisado cinco de los apartados que tiene este libro. La próxima vez, revisaremos los dos restantes, “El viaje” y “El pasado”.

   Agreguemos que el libro esta magníficamente ilustrado y además el enfoque polémico por momentos, es muy bueno. Demuestra que su autora no solo es bonita sino también sumamente inteligente.

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