Estuve de visita en el casino de Rosario por primera vez. Al margen del interesante debate que abrió en su momento el gobernador Hermes Binner sobre la conveniencia de instalar semejante casino en una ciudad productiva, me voy a referir a un aspecto específico: a la energía. Este impresionante edificio utiliza un nivel escandaloso de energía, se notan a simple vista las innumerables luces y pantallas, que están encendidas día y noche. A ese evidente derroche energético lo termina pagando la sociedad con un encarecimiento de tarifas y con cortes, entre otros problemas. ¿No hubiera sido conveniente instalar paneles solares para que se autoabastezcan de energía? Aparentemente el cuidado del medio ambiente no es una prioridad para ningún gobernante. Y está clarísimo, con los millones y millones de dólares de ganancias que deja un casino tan grande, el gasto en unos paneles solares los pueden recuperar en pocas semanas... Hubiera sido un gran ejemplo, para sentar un antecedente de uso razonable de los recursos.


































