Y bien. Han pasado las elecciones primarias. Se han gastado fortunas en gigantografías, pancartas, afiches y panfletos de la mejor calidad de papel ilustración, donde a los candidatos se los pudo ver exultantes, sin una arruga ni una "pata de gallo" en ningún rincón del rostro. Como si hubieran venido de otra galaxia y no de un país abarrotado de problemas a raíz de una gran desigualdad social. Pero qué importa, si por lo que se ve todo continuará igual. Las corporaciones, bancos y grandes empresas multinacionales, como por ejemplo las telefónicas, petroleras o de insumos atados al acero o a los agroquímicos, continuarán con sus ganancias exorbitantes. A algunos exitosos que disfrutan de su vida en barrios privados o paraísos terrenales como Puerto Madero también les irá bien. Y el resto. Bueno, el resto continuará como siempre haciendo malabares. Eso sí, con sus migajas aseguradas mediante planes sociales, jubilaciones "sin privilegio" y otras yerbas alternativas propias del "pan y circo" ancestral.






























