Los cuatro delincuentes que sobrevivieron a la espectacular colisión ocurrida el
viernes en el ingreso a General Lagos cuando huian tras asaltar un comercio en Casilda y fueron
interceptados por la Patrulla de Caminos, pasaron su primer día detenidos en la alcaidía de la
Jefatura rosarina. En tanto, los investigadores del cinematográfico episodio seguían ayer atando
cabos para saber por qué esta banda de pesados del hampa estaba pertrechada como para la
guerra.
"Puede ser que estuvieran preparándose para un golpe mayor. Para dar un buen
golpe hacen falta dinero y vehículos. Así se amplía la logística y estos tipos buscaban todo eso",
explicó una fuente policial.
Norberto Azuquita Soto, Sergio Checu Camos, Sergio El frío Rodríguez, Víctor
Giménez y Gabriel Lomo eran los integrantes de la banda que la mañana del viernes puso en vilo a la
policía del sur santafesino. A bordo de una camioneta Toyota Hilux robada tres meses antes en Pavón
Arriba, asaltaron la mueblería Andreose, en pleno centro de Casilda, poco después de las 8.15. Tras
dejar a siete personas maniatadas y alzarse con un botín de unos 40 mil pesos, huyeron por caminos
vecinales.
Así llegaron al peaje de General Lagos, en la autopista Aramburu, donde fueron
vistos por agentes de la Patrulla de Caminos que realizaban un control. Empezó así una persecución
en la que no faltaron los disparos. Pero el destino les jugó una mala pasada a los maleantes.
Cuando ingresaban a General Lagos por un camino de ripio, con el patrullero detrás de ellos, se
toparon con un camión que hacía maniobras y lo esquivaron. Pero atrás había una camioneta y un
acoplado estacionados. Chocaron violentamente contra este último y volcaron en un zanjón. Soto
murió. Sus cómplices resultaron heridos y detenidos.
La saga. Según la pesquisa que lleva adelante la División Judiciales de la
policía rosarina, el robo de la Toyota Hilux en la que iban los maleantes marcó el inicio del
accionar de la banda. Eso fue el 7 de agosto en el cámping del Club Atlético Pavón, a 40 kilómetros
de Rosario. Hasta ahí llegaron cuatro hombres armados que redujeron a seis personas y robaron,
además de ese vehículo que era del presidente del club, el Volkswagen Golf del vice de la
institución.
Nada se supo de la Hilux y de la banda hasta el 7 de noviembre. Ese día, a las
17.30, la Toyota se estacionó frente a la concesionaria Malelo, en San José de la Esquina. Bajaron
cuatro hombres armados que redujeron a empleados y clientes y se llevaron 36 mil pesos. De ahí hubo
otro impasse hasta anteayer, cuando el vehículo reapareció en Casilda.
Los hombres. Azuquita Soto estaba en la parte final de su segunda condena por
robo calificado. La pena de 6 años y 6 meses la cumplía en Coronda y tenía fecha de vencimiento en
2009. Desde el 23 de abril gozaba de libertad asistida.
Giménez, quien perdió una oreja en el violento choque de la camioneta, había
sido condenado a 6 años de prisión en 1996 por robo calificado y sus últimos antecedentes datan de
2001.
Checu Camos es el de mayores quilates. Fue investigado por el golpe a la firma
Cóndor Group, el 31 de mayo de 2003 en Rosario; el copamiento a la comisaría de Coronel Arnold y el
posterior robo de 30 mil pesos y 4 mil dólares en la sucursal del banco Bisel de esa localidad, el
8 de enero de 2003; el atraco a un blindado frente al Banco Municipal de Villa Hortensia, en julio
de 2004; y el golpe al banco Galicia de Fisherton, en septiembre de ese año. Según fuentes
consultadas, en 2003 fue condenado 5 años de prisión.
Sergio Fabián Rodríguez es todo un veterano. El Frío, como se lo conoce, fue uno
de los cómplices que pateó con Sergio Pata Benedetti, el célebre delincuente que el 16 de
septiembre de 1999 murió acribillado por la policía tras copar el Banco Nación de Villa Ramallo.
Otro detalle también lo vinculó con la banda que entró al Banco Nación: una pistola 9 milímetros
que fue hallada tras el trágico desenlace y que había sido robada el 15 de julio de 1999 por
Rodríguez al cabo Norberto Taborda, que custodiaba la agencia de la EPE de Alberdi y Génova. El
Frío es oriundo de Buenos Aires y llegó a Rosario tras integrar otra emblemática organización: la
banda del Gordo Valor. También estuvo imputado por el robo de medio millón de pesos que cometió un
grupo de boqueteros en el banco de Santa Fe de Alberdi y Génova en 1995. Su última detención había
sido por el robo al banco Bersa de Santa Fe y Corrientes en junio de 2003.