Justicia lenta no es Justicia, Justicia cara no es Justicia, Justicia ineficaz no es Justicia. Recientemente este diario informó que un padre fue privado por dos años de ver a su hijita por la falsa acusación de abuso formulada contra él por la madre de la pequeña, de quien está separado. Lamentablemente, hay muchos casos similares por parecidas maniobras u otras en supuestos de divorcios y separaciones. Eso provoca mucho dolor en los padres privados injustamente de interactuar con sus hijos y en otros familiares paternos (abuelos, tíos). Y causa un daño inmenso a los chicos involucrados despojados de sus derechos a tratarse con sus padres y familiares paternos. La otra cara de la moneda resultante de los conflictos familiares está en numerosos padres que se borran de sus responsabilidades y obligaciones luego del divorcio o separación y recurren a toda clase de trucos para incumplir sus obligaciones alimentarias con los perjuicios subsiguientes para sus inocentes hijos y sus ex cónyuges o compañeras dificultados de afrontar la subsistencia y educación de aquellos. Estas situaciones se prolongan excesivamente e innecesariamente por diversas causas, algunas de las cuales enumero: 1º) La ignorancia de algunos de los afectados en sus derechos y herramientas legales para hacerlos valer (la ignorancia produce consecuencias negativas) o dejadez (el que no llora no mama) o temores paralizantes. Destaco que hay leyes utilizables para poner en vereda a progenitores perversos castigándolos severamente efectivizando responsabilidades penales y disponiendo medidas compulsivas para garantizar régimen de visitas y cuotas alimentarias tales como la ley 24.270 (contacto de menores con sus padres no convivientes) y leyes 13.944 y 24.029 (penalidades por incumplimiento de los deberes de asistencia familiar). 2º) Pero para efectivizar los derechos hay que recurrir a profesionales adecuados, que deben ser enérgicos, capaces, honestos y diligentes. Y muchas veces se yerra en la elección del abogado a cual recurrir. 3º) Juega mucho en contra la ineficiencia en general de la Justicia, de la administración de justicia. Ello obedece a déficit de recursos humanos y materiales (por ejemplo: suficientes tribunales y personal) que son retaceados por los gobiernos por mezquindades políticas. Asimismo, por la vigencia de leyes procesales, de procedimientos inadecuados para obtener una justicia verdadera, eficaz y rápida. Pero también influye mucho la mentalidad o insensibilidad de algunos magistrados y funcionarios judiciales que no tienen una auténtica vocación de brindar servicio de justicia, que se comportan como burócratas cuidando básicamente las formas, procedimientos y apariencias para preservarse y cuidar sus puestos, incapaces de ponerse en la piel de los justiciables y actúan como si la resolución de un conflicto, de un drama humano, equivaliese a resolver un crucigrama o cerrar una ecuación. Esto lo he vivido y padecido en mis muchos años de ejercicio profesional. Todos tenemos que trabajar para superar estas situaciones, comenzando por informarnos debidamente y actuar en consecuencia. Y asimismo, muy importante participar en los asuntos públicos, ya sea actuando en la política, en ONG's. o por otros medios, y destaco no equivocarse al votar en las próximas elecciones. También es relevante prevenir los conflictos fortaleciendo con políticas adecuadas a la familia y a la moral en vez de debilitarlas con leyes disolventes.


































