Con el respetuoso y creo atinado propósito de contribuir desde el llano a subsanar, al menos algunas de las dificultades financieras de la provincia de Santa Fe, o bien colaborar al sostenimiento de áreas tan prioritarias como son educación y seguridad, propuse en esta sección la disolución del Enress. Ente creado en el ámbito santafesino por ley 11.220 (privatización de aguas y clocas) y en esencia destinado a controlar las prestaciones e inversiones de la empresa concesionaria que oportunamente estuvo a cargo de esos servicios. Como es sabido los mismos han sido reasumidos por el Estado. Ante una tímida respuesta de un muy bien remunerado director del Enress, ratifico mi humilde aporte y amplío mis fundamentaciones. Para sustentar a ese ente los santafesinos oblamos casi el 5 por ciento sobre el monto de cada factura de Aguas Provinciales. El presupuesto aproximado del Enress en el año 2008 (no poseo cifras actualizadas) fue de alrededor de doce millones de pesos, vale decir el equivalente a alrededor de seis millones de raciones escolares o veinticuatro millones de copas de leche o 120 nuevos vehículos patrulleros o 200 aulas (valores aproximados presupuesto oficial 2008). ¿Y el control de la empresa Aguas Provinciales? No es ningún error conceptual pensar que ello es tarea de dos poderes "independientes" como la Legislatura y el Poder Judicial, amén del Tribunal de Cuentas que establece el artículo 81 de la Constitución de Santa Fe. Tribunal de Cuentas designado con acuerdo de la Legislatura y que en este gobierno ha encontrado una conformación ajena a los ajetreos de la política partidista. ¿Y el control de calidad? Aguas Provinciales tiene laboratorios bien equipados y técnicos idóneos y además está entre sus funciones. ¿Y la defensa del usuario? Ello es misión de la Defensoría del Pueblo. Es verdad, no hay mejor Ejecutivo que el que se "sabe vigilado" por órganos que están fuera de su jurisdicción. Coincido con el profesor Giani en cuanto dice que la política debe ser una ética del bien común puesta en ejercicio y no práctica espuria, donde en nombre de una supuesta necesidad colectiva es sólo una excusa para el usufructo personal de canonjías que puede brindar el presupuesto del Estado. Hagamos coincidir el discurso con la práctica eliminando el Enress, un organismo que como queda demostrado y utilizando una expresión que el Profesor Pedro Luis Barcia (Presidente de la Academia Argentina de Letras) incluirá en su próximo libro Fraseología de los Argentinos: "Está al pedo" o, en supuesto latín, para no hacerlo tan crudo, "al pedum "


































