Nuevamente y con asiduidad, el tren ha vuelto a pasar pasa varias veces al día. Todavía me cuesta creer que en tiempos tan modernos donde ya el señor que cuando yo era chica salía de la casilla a bajar las barreras, no se necesita porque fue reemplazado por métodos automáticos, no haya barreras en la transitada Oroño. Es que la vía que se traza entre Gálvez y Virasoro sólo tiene unas vallas de gruesos caños que controlan el paso de los peatones; son una especie de pequeños corrales que la mayoría de la gente, además, pasa por al lado. Para los automovilistas no hay ninguna señal de alerta. Como dije antes estamos en Oroño, donde pasan miles de autos por día, y como en todas y cada de nuestras calles, los que manejan están en general apurados, y suelen jugarse a si mismos la apuesta de pasar antes que el tren. Los sistemas de barreras cortan varios segundos antes la circulación de vehículos para evitar que continúen pasando a pesar de la llegada del rodado que se desplaza por la vía, cuando el tren ya ha pasado allí no hay peligro alguno, la barrera sube y todo sigue. Ya sé que no estoy contando nada nuevo, sin embargo mi intención es ver si alguien de los elegidos de turno, y aprovechando el año electoral, puede recordar lo importante que es en estos tiempos de un tránsito alocado y una arteria tan troncal como lo es Oroño, y aunque sea, gestione algún pedido o proyecto para colocarlas.


































