Recorro las calles rosarinas y jamás las he visto tan deterioradas. El intendente, la secretaria de Planeamiento y el secretario de Obras Públicas son profesionales de la construcción al igual que los ingenieros y arquitectos agrupados en las respectivas cámaras empresarias. Todos ellos, acicateados por el afán inversor de capitales generalmente extra rosarinos, otorgaron el "cúmplase" a más de 600 proyectos que se les pusieron por delante para el micro y macrocentro, desatando el boom constructivo que por ahora padecemos y más adelante sufriremos. Concretaron el "pum para arriba" en Rosario pero se olvidaron de mirar para abajo. No podré detallar los problemas vivenciales que tendremos a futuro. Me remitiré una vez más a los conocimientos de urbanistas mundiales que desaconsejan firmemente la centralización en grandes urbes. Las aparentes ventajas de tal concentración pierden terreno en aspectos como: hacinamiento ambiental, contaminación, insalubre circulación vehicular, seguridad individual, escasez y falla del servicio público, modernización del anillo periférico e inclusión de sus componentes en los intereses comunes de la ciudad. Por este mismo diario supimos que el censo Conicet 2001 nos otorgó la posición 245 sobre 500 localidades escrutadas . No me está permitido jurar en vano pero de repetirse ese tipo de censo al día de hoy seguro que estamos aún por debajo de aquella desoladora posición. La solución estará a la vista cuando decidan mirar hacia delante, no solamente para arriba.
































