Para conocer la ciudad nada mejor que caminarla. Si el intendente decide ir hasta la costanera bajando por Presidente Roca, llegando a la esquina de Catamarca verá un cartel de publicidad instalado en el baldío cuyos dueños sacarán buen rédito porque para que nada lo oculte, extrajeron hace unos meses dos frondosos árboles. Si baja la vista encontrará un paisaje singular: precarios carros de cirujas atados a un poste y grandes bultos de basura amontonados y esperando ser llevados. No se le ocurra poner en riesgo su integridad física y caminar por lo que debiera ser una vereda porque tendrá que sortear pozos, montones de tierra, baldosas faltantes, escombros, suciedades, deposiciones de los perros. La verdad que parece una zona liberada en pleno microcentro. Si sus obligaciones le impiden recorrer la ciudad envíe personas que comprueben y hagan cumplir las reglas como corresponde, en una ciudad que fomenta el turismo. ¿Qué imagen estamos vendiendo?


































