Flanqueando la puerta del Palacio Municipal se encuentran las estatuas de dos leones. La impresión es que allí se piensa en grande, se defienden los intereses de los ciudadanos, como lo harían los leones de la selva, en esta de cemento. Pero, ya a veces uno no tiene ni ganas de reclamar lo que le corresponde, porque en vez de pensar en grande, quienes deberían aplicar políticas leoninas optan por otra de la familia felina: una mentalidad gatuna. ¿Se defiende al gremio o a los seres humanos? Espero que la medida de incorporar las necesarias chapas nuevas no quede como noticia sensacionalista, difuminada en el tiempo. Leí en este diario: "El municipio está analizando acelerar la eliminación del pago en efectivo". Creo que desde que yo nací (hace mucho ya) escuchaba de esta propuesta jamás implementada y que solucionaría en gran parte el problema de resguardar vidas humanas. La "tarjeta inteligente", ¿tanto tiempo lleva implementarla o hay intereses de oposición? Quizás, como es una tarjeta inteligente hay que ponerle muchas neuronas, y eso lleva tiempo. No me parece mal la identificación del pasajero (creo que ya hemos vivido terribles épocas, donde todos no olvidábamos de salir sin nuestro documento), pero si yo me identifico, el conductor también debería hacerlo como en muchos países y sin ir más lejos, como en Buenos Aires, donde todos tras el asiento del conductor tienen su identificación correspondiente. Esto me garantiza que yo como usuario estaría en igualdad de condiciones de quien maneja, que muchas veces se aprovechan de este desconocimiento del pasajero, para no poner aire acondicionado o no tener en condiciones el vehículo. Creo, que así como lo fue para los ómnibus, los riesgos se verían muy reducidos con la tarjeta inteligente. "En la práctica, sólo es problema lo que la inteligencia puede resolver." Hermann Keyserling.





































