Domingo 8 de la mañana, me levanto a deayunar. Es un día hermoso, la llamo a mi amiga y le digo: "¿Vamos a La Florida?", ella me contesta: "Sí, lógico, como todos los domingos. Te espero a las 8.45". Cargo mi sillita, sombrilla, mate, termo y salgo feliz de la vida a disfrutar y a desestresarme de la rutina diaria. Pero la vida y la Municipalidad me tenían una sorpresa. La avenida de la Costa esta cerrada. ¿Algún accidente grave? No. ¿Juega Central? No. ¿Se derrumbaron las torres de los silos? No. Un inspector me pregunta si no leo los diarios o miro televisión. Me dice: "Señora esto es zona peatonal para desestresarse, no pasan autos. Tiene que dar la vuelta y tomar por otra arteria".Le expliqué que yo iba a La Florida y me dijo que tome por Balcarce, que llegue hasta 27 de Febrero, o, si me dejan, que cruce Oroño por 3 de Febrero y siga hasta Avellaneda, porque avenida Francia también es peatonal. No escuché más, la miré a mi amiga, ella me miró, suspiramos para que nos ingrese mucho oxígeno (por el estrés), y claro, había muchos tontos y tontas como yo que no habían leído ni escuchado esta nueva y tan "acertada" medida, que me era imposible dar marcha atrás siquiera. Y bueno, como en Alemania ya tiraron el muro, y no voy a viajar jamás por esos lares, me hago la idea de que mi ciudad está cortada al medio para que algunos, y sólo algunos, puedan disfrutar de esta zona antiestrés. ¿Y con el mío que hago? Tenemos el gobierno que nos merecemos. Alguien lo dijo alguna vez.


































