Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) alertó ayer que hay casi 500 mil hogares (459.966 familias que comprenden 1.524.350 personas) afectados en todo el país por el consumo de alcohol o de drogas y que la venta de drogas en los barrios se incrementó un 50 por ciento entre 2010 y 2014, sobre todo en aquellos con situaciones de vulnerabilidad social. El estudio comparativo determinó también que el registro de la venta de drogas es mayor en los barrios con falta de presencia policial, en los que creció del 39 por ciento al 54 por ciento en igual período.
El alcohol es la principal adicción con el 2,7 por ciento y la de las drogas viene después con el 1,6, mientras que un 0,9 por ciento está afectado por los dos.
A la vez, el sector donde se observaron los porcentajes más altos de consumo fue en la clase muy baja, con 4,7 por ciento de alcohol, 3,1 por ciento de consumo de drogas y 1,8 de ambas.
En el nivel bajo hay 2,9 de alcohol, 1,8 de drogas y 0,9 de ambas, mientras que luego le siguen el medio bajo (2,2 por ciento, 1,8 por ciento y 0,7 por ciento) y después el medio alto (0,9 por ciento, 1 por ciento y 0,2 por ciento).
En el informe, que abarca aglomerados urbanos con 80.000 habitantes o más agrupados en tres grandes zonas (Gran Buenos Aires, Otras áreas metropolitanas y Resto urbano), también se hizo un relevamiento por sectores de residencia.
En ese sentido, los lugares denominados "medio bajos o vulnerables se llevan los números más altos, con 4,5 por ciento de alcohol, 2,5 por ciento drogas y 1,6 por ciento de ambos, mientras que en villas y asentamientos precarios los niveles son apenas un poco más bajos (4,3 de alcohol, 2,6 drogas y 1,3 de ambos).
Una de las conclusiones importantes que se da es que la presencia de una adicción severa en el hogar es mayor si hay venta de drogas en el barrio.
Entre algunos puntos del informe se destaca que la toxicomanía dual y el alcoholismo se duplican en los hogares con presencia de tráfico de drogas en su entorno habitacional, mientras que la frecuencia de drogadicción en las familias que registran venta de droga en el espacio residencial en el que habitan es tres veces mayor que en aquellos hogares donde no se mencionó el narcotráfico en el barrio.
A lo largo del período 2010-2014 tuvo lugar un incremento en la percepción sobre la existencia de venta de drogas en los barrios. Entre esos años el registro de venta de drogas en los barrios se incrementó un 50 por ciento llegando este reconocimiento al 45 por ciento de los hogares urbanos.
La evolución tuvo un incremento abrupto entre los años 2010 y 2011 para experimentar posteriormente un aumento constante.
En estos casos la venta de drogas tuvo su mayor crecimiento de 2010 a 2014 en villas y asentamientos precarios, ya que pasó de 53 a 84 por ciento, mientras que en lugares bajos o vulnerables pasó del 40 al 64 por ciento.
Luego le siguieron las zonas medias o medias bajas, con un aumento del 30 al 45 por ciento, y las medias altas, con una suba del 17 al 22 por ciento.