Hay una sola razón por la cual los docentes con "cargos de base", maestros de grado o de especialidades quieran trabajar en dos o tres turnos. Es la misma razón por la cual los profesores aspiran a acceder a la totalidad de las 44 horas legalmente admitidas: los docentes ganamos muy poco. Así lo hacemos quienes sostenemos que al cargo testigo, es decir, el maestro de grado debería pagársele al costo de la canasta familiar. Por eso precisamente planteamos en el último conflicto salarial, la necesidad de continuar el plan de lucha. La docencia, como todos los trabajos está "legislada". Los reglamentos hacen a las condiciones de nuestro contrato laboral. Resulta altamente llamativo que quien suscribe como Adrián Amado en la carta de lectores titulada "Y después hablamos de democracia" del día 31/3/10 quiera emparentar a Amsafé con nada más y nada menos que la dictadura por el solo hecho de defender el artículo que detallo a continuación. En mi calidad de reemplazante pertenezco al sector de la docencia más desprotegido, más precarizado, en suma, el que depende del día a día para su ingreso mensual. Este artículo 8º del decreto 4762/82 (Reglamento de Suplencias), que en la jerga escolar se conoce como "primero se llama al que no tiene trabajo" es el que me da la posibilidad de entrar al sistema, de sumar un día, de ganar antiguedad. Es decir, es uno de los pocos elementos con el que contamos los reemplazantes para hacer nuestro camino y sumar un "sueldo". Es por esto que se hace necesaria su defensa, y aplaudo que desde Amsafé así se haga. En este mismo orden de cosas, llama mi atención que quién suscribiera la anterior carta de lectores sea un joven reemplazante. Por último y no menos importante, en lugar de hablar con tanta liviandad de la dictadura y qué pasaría si "el Che o los chicos desaparecidos de la Noche de los Lápices vivieran", invito al compañero Adrián Amado a reflexionar sobre las nefastas consecuencias que perviven hoy de aquellos tiempos, ese inveterado individualismo que no permite pensar en el conjunto, en el colectivo.





























