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Iba en moto junto a un amigo y lo mataron de un tiro desde otro rodado

Franco Maximiliano Gómez tenía 17 años y vivía en la parte más empobrecida del barrio República de la Sexta. El martes, pasadas las 16, circulaba como acompañante en una moto Gilera...

Jueves 31 de Octubre de 2013

Franco Maximiliano Gómez tenía 17 años y vivía en la parte más empobrecida del barrio República de la Sexta. El martes, pasadas las 16, circulaba como acompañante en una moto Gilera Smash 110 cuando en las inmediaciones de Ayacucho y Biedma, y de acuerdo al relato de la persona que manejaba el rodado, fue baleado en el tórax. El disparo le ingresó por la zona intercostal izquierda con salida sobre el lado derecho. Pudo sostenerse sobre la moto hasta que en la esquina de 24 de Septiembre y Necochea se desvaneció y cayó al pavimento. Desde allío fue trasladado en un patrullero de la comisaría 16ª hasta el hospital Roque Sáenz Peña donde falleció a poco de llegar.

Esos son los datos duros de un nuevo homicidio en Rosario y en el barrio de Tablada, un sector que desde hace varios años vive bajo el imperio de las balas. "La persona que manejaba la moto indicó que regresaban de la casa de un pariente que reside en Presidente Quintana y Necochea. Que tomaron por Ayacucho hacia el centro para volver a su casa, ubicada en Cerrito entre Chacabuco y Esmeralda. Que cuando cruzaron Biedma una moto con dos hombres se le puso a la par. Que los apuntaron y que instintivamente, y al pensar que les querían robar la moto, quien manejaba aceleró para dejar el peligro detrás. El hombre dijo haber escuchado entonces dos detonaciones. Luego dobló en contramano por 24 de Septiembre y en Necochea tuvo que detenerse porque su amigo se desvanecía. Ahí termina el relato. El hombre no describe ni la moto ni los agresores", explicó ayer una fuente allegada a la pesquisa en manos del juez Javier Beltramone, quien releva el vacante juzgado de Instrucción 8ª.

Nada cambió. En la esquina en la que cayó agonizante Gómez se produjo hace casi cinco años un asesinato que conmocionó al barrio pero no al resto de la sociedad rosarina. El martes 30 de diciembre de 2008, María Simona Benegas, "La gringa" para sus vecinos, estaba sentada junto a dos de sus nietos en la vereda de su casa de 24 de Septiembre 90, casi esquina Necochea, cuando dos motos pasaron ante sus ojos dirimiendo sus problemas a sangre y plomo. Uno de los motociclistas empuñaba "una metra", como se conoce en la jerga a la pistola ametralladora. Eran las 15.30 y Benegas, de 78 años, recibió tres impactos, uno de ellos en la cabeza. En esa oportunidad los vecinos relataron que hombres en motos empuñando armas de gruesos calibre y disparando a lo loco andaban por allí a diario. El crimen se doña Benegas fue absorbido por el crecimiento de la violencia y sus crímenes.

Cinco años más tarde, la noche del jueves de la semana pasada, Juan José E. denunció en la comisaría 16ª que luego de "un incidente de tránsito", tal como se lo presentó oficialmente, en 24 de Septiembre entre Necochea y Colón una moto lo persiguió y que uno de los ocupantes de ese rodado lo baleó en las piernas.

Y así se llegó al asesinato de Franco Maximiliano Gómez el martes a la tarde. El pibe tenía una decena de anotaciones en su legajo judicial, mayoritariamente en la comisaría 4ª, la jurisdicción donde vivía.

Dónde comenzó la persecución a tiro limpio es aún una incógnita para los investigadores, aunque quien manejaba la Gilera Smash, un muchacho de 26 años, asegura que fue sobre Ayacucho, pasando la bocacalle de Biedma. Lo concreto es que el matador de Gómez le disparó desde corta distancia y la trayectoria del proyectil que lo mató, que le cruzó el tórax de izquierda a derecha, pone en evidencia que el matador estaba a la par. El amigo de Gómez no sufrió un rasguño.

"Lo que indicó el amigo del pibe asesinado es que él entendió que le querían robar la moto, un rodado que está bastante deteriorado. Pero no se puede descartar nada. A un par de cuadras hay un búnker de venta de drogas y todo el mundo conoce el círculo de violencia que rodea a un búnker. Eso no quiere decir que estos pibes hayan pasado por ese lugar, pero pudieron haberse topado con las personas equivocadas. En barrios como Tablada no hace falta que seas transero o pistolero para que te maten a balazos. Igual en la investigación no se descarta ninguna hipótesis", explicó el vocero.

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