Intelectuales y editores de Argentina y de Francia rindieron ayer homenaje al escritor Julio Cortázar en el año de su centenario durante el Salón del Libro de París, donde Argentina es invitado de honor.

Intelectuales y editores de Argentina y de Francia rindieron ayer homenaje al escritor Julio Cortázar en el año de su centenario durante el Salón del Libro de París, donde Argentina es invitado de honor.
El acto central de recuerdo al autor de "Rayuela" (1914-1984), celebrado en el gran pabellón argentino ante una sala repleta, reunió a los críticos Noé Jitrik y Mario Goloboff, la escritora Rosalba Campra y los editores de Cortázar en Francia y Argentina. "Hay que leer a Cortázar con precaución porque después el mundo cambia, o cambia el modo en que vemos el mundo", dijo Campra. "El mundo puede volverse cortazariano. No son muchos los autores que han dado con su apellido en un adjetivo: sólo hablamos de kafkiano, borgiano, cortazariano".
Desde una perspectiva editorial, la argentina Julia Saltzman (Alfaguara) aseguró que se venden cada año 50 mil ejemplares de obras de Cortázar. "Es algo a tener en cuenta cuando se dice que es un autor que atrasa, que ya no se lo lee".
El francés Roger Grenier, miembro del comité de lectura de Gallimard, señaló que la editorial trabaja con Cortázar "a largo plazo". "No queremos un best-seller, sino un long-seller. Trabajamos para la posteridad, para el futuro". Jitrik y Goloboff discutieron sobre el significado de París en la obra de Cortázar y sobre las distintas etapas por las que pasó el autor.
Cortázar, que vivió en París desde 1951 hasta su muerte, fue uno de los grandes protagonistas en el Salón del Libro, la mayor feria literaria de Francia y una de las principales del mundo.



Por Gonzalo Santamaría

Por María Laura Cicerchia