Con la idea de construir un puente entre la música argentina y la cubana, Ismael Torres grabó en La Habana su cuarto disco, “Vivo en Cuba”, un álbum que reúne temas propios y canciones de la isla con la participación de artistas cubanos como Augusto Blanca y Leonardo García Rodríguez. En sus 12 años de carrera Torres recorrió diferentes ciudades del mundo como un cantautor inquieto, pero su vínculo con Cuba siempre fue especial. “Allá el arte sucede todo el tiempo y en cualquier lugar, es parte de la vida cotidiana”, dijo en charla con Escenario. Mañana, a las 22, el cantante y guitarrista rosarino estará presentando su nuevo trabajo en Distrito 7, Ovidio Lagos 790. Su banda está integrada por Renzo Baltuzzi (guitarra), Agustín Borsini (batería), Esteban Suárez (percusión), Italo Giacometti (bajo) y Rodrigo Zacarías (teclados). También habrá invitados como Lolo Luciani, Diego Casanova y Pablo Pino.
La historia de “Vivo en Cuba” comenzó hace dos años, cuando Ismael Torres presentó “Movimiento”, su disco anterior, en la isla. “En ese recital estaba la gente del Centro Pablo, que es un centro cultural de La Habana”, recordó. “Ahí recibí la invitación formal para participar de un ciclo que se llama «A guitarra limpia», que ellos organizan dos veces al año. Ese ciclo comenzó en 1995 y lo inauguró Silvio Rodríguez, que es el músico que apadrina el espacio. Ahí tocaron Teresa Parodi, Liliana Herrero y Raly Barrionuevo. Para nosotros fue un honor recibir esa invitación. Con el centro cultural programamos además una gira de un mes por toda Cuba y el último concierto es el que se grabó”, explicó.
El disco fue mezclado en México por Francisco Pesado, el baterista de los Shocklenders, y puede conseguirse en CD y también en formato virtual a través del sello mexicano Casete. El álbum incluye canciones de Torres y de otros compositores rosarinos como Adrián Abonizio, Adrián Monzón y Edgardo Antuña. También hay versiones de “Quién fuera”, de Silvio Rodríguez, y de “No te olvides que una vez tú fuiste sol”, el tema de Augusto Blanca que aquí popularizó Juan Carlos Baglietto. “El objetivo era establecer un puente entre los dos países y su música emergente. Por el lado de las canciones mías la idea fue componer temas nuevos, algo que no es muy común para un álbum en vivo, y después elegimos canciones de artistas de Rosario y de músicos cubanos que además están invitados”, dijo el cantante. Entre los créditos cubanos figuran el mismo Augusto Blanca y Leonardo García Rodríguez, Roly Berrío y el Dúo Cofradía.
Torres y sus colegas cubanos ya habían compartido escenario y también mantienen una relación de amistad. “Cuba es un país maravilloso en muchos aspectos”, aseguró el rosarino. “La sensación allá es que siempre te está recibiendo un familiar, porque el afecto y lo humano están por sobre todas las cosas. El registro del tiempo es otro: los días alcanzan y son mucho más largos porque hay una relajación en general. Incluso en La Habana, que es una ciudad muy grande, no existe la publicidad callejera, ni los grandes shoppings ni las marcas. Allá todo sucede en la calle: la cultura, los oficios, las charlas, las asambleas. Hay un contraste muy grande con nuestra sociedad, donde tendemos a encerrarnos cada vez más”, se explayó.
El cantautor recalcó que “en la música cubana hay mucha variedad, incluso dentro del rock y otros géneros que parecen lejanos a Cuba”, y afirmó que en este momento “hay un despertar de la música latinoamericana”. “Ya no estamos mirando tanto hacia Estados Unidos o Europa, estamos empezando a encontrar un cancionero de nuestra región. Es un momento de la historia donde Latinoamérica tiene mucho para decir y para aportar desde lo cultural. Con este disco invitamos a profundizar sobre artistas no tan mediáticos y conocidos, artistas que vienen trabajando silenciosamente desde hace mucho tiempo”, remarcó.






















