Quiero por este medio agradecer al diario La Capital que me prestó el espacio para manifestar mi queja, y a los empleados de la empresa Cablevisión, Walter y Carlos, de los cuales no sé sus apellidos, que trabajaron en el jueves pasado para realizar las tareas que se deberían haber hecho de forma normal, sin tener que llegar a la queja realizada por mí, un día antes en este espacio. Dichas personas trabajaron de manera impecable, haciendo que todo funcionara como debe ser, cable, teléfono, internet, dada su buena predisposición y contracción al trabajo, cosa que deberían aprender los telemarketers. Quiero destacar que estas personas además de buena educación, tienen buena predisposición a la solución de los problemas que surgen del trabajo realizado. Me veo en la obligación de hacer destacar esto que considero no es poca cosa. A su vez, quiero llamar a la reflexión. Señores de Cablevisión: ¿y si se hace todo de esta manera, sin tener que llegar al apriete, a la carta o la queja? ¿No es más fácil? ¿No es mejor llevarse bien con quienes pagamos los sueldos, tanto de estas personas, eficientes, laboriosas, como el de los que son vagos, desinteresados, inoperantes, ineptos, que también trabajan dentro de la misma empresa, sean gerentes o telemarketers? ¿No es más fácil hacer las cosas bien? Reflexionen para la próxima vez.


































