La fuerte tormenta de anteanoche no sólo afectó a Rosario, sino que produjo
daños en una amplia zona del centro y sur de la provincia y el norte bonaerense, donde a los
destrozos en zonas urbanas se sumaron las consecuencias económicas en áreas rurales. Mientras en
Pérez el viento hacía estragos, localidades como Casilda y Soldini sufrieron fuertes pérdidas en el
campo por efecto del granizo.
La tormenta afectó a todo el Gran Rosario y a ciudades más alejadas como
Arequito, Esperanza y Rafaela. Aunque Pérez y en menor medida Villa Gobernador Gálvez fueron de las
más castigadas por la tormenta, también sufrieron localidades como Funes, San Lorenzo, Santa
Teresa, Alvarez, Arroyo Seco, Roldán, Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez. En ellas se
multiplicó la postal de las calles inundadas, los árboles caídos, y mucha gente se quedó sin agua
ni energía eléctrica a causa del corte de cables de media tensión en 16 redes.
Funes, Pérez, Soldini y Alvear sufrieron cortes de luz que se prolongaron todo
el día por la caída de una línea de 500 mil voltios de la empresa Transener sobre las redes de
alimentación de esas zonas. En su último parte, la Empresa Provincial de la Energía consignó que el
servicio se reponía "paulatinamente".
En Villa gobernador Gálvez cayeron 75 árboles, 20 de ellos sobre viviendas
particulares, un camión volcó en la entrada a la ciudad y se registraron al menos cinco voladuras
de techo (ver aparte). La gente no quería irse de sus casas por miedo a los robos. Otro camión
volcó en la autopista Rosario-Carcarañá, a la altura de Roldán.
En San Lorenzo algunas familias se autoevacuaron cuando los techos de sus casas
volaron, y el Campo de la Gloria se inundó a tal punto que hizo peligrar los actos por el Combate
de San Lorenzo. En la capital provincial parte del transporte público dejó de funcionar por el
anegamiento de las calles.
En algunas zonas, como la de Soldini y Casilda, las pérdidas mayores se dieron
en áreas rurales. En Soldini, los productores afirman que perdieron la cosecha de hortalizas. Y
aunque no se conoce la cantidad de hectáreas afectadas, propietarios de distintos terrenos de
Casilda, Los Molinos y Sanford reportaron pérdidas de hasta el 50 por ciento de la producción.
En cuanto a las zonas urbanas, fue sin dudas Pérez la que más sufrió. Alli el
viento destruyó 170 viviendas, causó estragos en tres iglesias y calculan que arrasó con 400
árboles (ver página 11).
Se espera que a medida que avancen las horas se irán conociendo más detalles de
las consecuencias de esta tormenta que, de distinta forma e intensidad, afectó tanto a las ciudades
como al campo.