Frente a tan reiterados casos de maltrato y violencia extrema contra la mujer por parte de sus propias parejas, llegando al mismo femicidio, cabe interrogarse sobre la causa de tan trágico fenómeno. El hombre y la mujer de nuestro tiempo, signado por el paradigma del posmodernismo donde priman la cultura del placer, con una total liviandad y subversión de valores, tienden en muy alto grado a constituir vínculos endebles de gran fragilidad, los cuales al quebrarse acarrean como tristes consecuencias, innumerables separaciones, hogares deshechos, hijos sin padres, parejas en serie, familias ensambladas, amén de violentos y trágicos desenlaces. Creo que hay una total tergiversación y desconocimiento del verdadero significado de la palabra "amor", término muy manoseado desde todos los ámbitos de la cultura y por todos los estratos sociales (el de famosos incluidos) y del cual se habla sin considerar su verdadera dimensión. El griego acude en nuestro auxilio utilizando tres vocablos para su completa descripción. Así encontramos a "eros" o amor sensual, impactando al área física, a "fileo" o afecto familiar, aludiendo al compañerismo amistoso, y por último a "ágape" como amor superior, el que se brinda a cambio de nada, el que no está relacionado con las emociones sino que trasciende al mundo de los valores sin depender de las características del ser amado, proyectando su propia naturaleza e impactando junto con "fileo" a nuestro ser interior. Pienso que sólo el amor en sus tres acepciones griegas es el que puede permanecer, siendo el que produce comunión de almas, en visión y proyectos de vida mancomunados a través del respeto, el compromiso y la responsabilidad. Las relaciones amorosas de nuestro tiempo sólo se cimentan en "eros" o amor sensual, el cual aislado de los otros dos, es efímero, vano y hueco, y por ende está destinado a perecer dado que sexo y amor de ninguna manera son sinónimos, aunque se los relacione como tales. Noviazgo y matrimonio son diseño divino, reflexiona mujer y sigue sus pautas, las cuales no están para reprimirte sino para protegerte.
































