El pasado 5 de marzo, volvió a aprobarse el proyecto de resolución sobre la despenalización del aborto en el Concejo Municipal de Rosario. El Concejo no tiene la facultad de la modificación de esta ley. Sin embargo, el acto tiene una importancia significativa, ya que los representantes del pueblo rosarino retoman por tercera vez la postura de querer fomentar el diálogo y la conversación respetuosa de uno de los temas quizás tabúes de la sociedad argentina, asumiendo la realidad de la ciudad y manifestando la urgencia con la que se debe tratar la despenalización del aborto en el Congreso. No faltaron, obviamente, comentarios con sarcasmo e indirectas punzantes en la sesión. Pero la mayoría se expresó a través del canal democrático por excelencia, el voto, dando un rotundo triunfo al proyecto en cuestión para dejar atrás el silencio absurdo e hipócrita que caracterizó a nuestra sociedad en este último tiempo, y dar lugar al debate serio en la sociedad toda que día a día deja atrás a mujeres que pierden su vida en hospitales a causa de abortos clandestinos. La democracia como régimen de gobierno en nuestro país debe ser ejercida por todos los ciudadanos, discutiendo sin pudor o vergüenza y dejando discutir si la cobardía o el miedo al repudio social no nos permite emitir palabra. Fomentemos el diálogo, pero en todas las circunstancias, no sólo en las que más nos convienen; porque sólo desde el diálogo surge la posibilidad de las mayorías de dar su veredicto y de las minorías de expresarse libremente.




































