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Febo no asoma

Me pregunto qué sentirán quienes llegan a San Lorenzo procedentes de otros lugares distantes, y conocen el Convento San Carlos y el Campo de La Gloria, donde ante su mástil principal presencian la tocante...

Martes 07 de Abril de 2015

Me pregunto qué sentirán quienes llegan a San Lorenzo procedentes de otros lugares distantes, y conocen el Convento San Carlos y el Campo de La Gloria, donde ante su mástil principal presencian la tocante ceremonia del izamiento y arrío de la bandera por parte de dos soldados del Regimiento de Granaderos a Caballo. Porque para nosotros, la gente de la zona, es un lugar casi cotidiano; un lindo espacio para ir a tomar mate los fines de semana, pero en general, no nos damos cuenta de su importancia en el acervo histórico nacional.Creo que los que visitan San Lorenzo deben sentir la misma emoción que vivimos cuando vamos a Yapeyú, al Cabildo de Buenos Aires, a la Casa de Tucumán, al predio del Plumerillo, a Uspallata o a cualquiera de esos lugares donde se escribieron páginas de historia; a veces con tinta, a veces con esfuerzo, a veces con sangre. Pero por estos días, poéticamente hablando, Febo no asoma "iluminando con sus rayos el histórico convento", porque como es sabido, el convento franciscano San Carlos Borromeo cerraría sus puertas al público a fin de año, ante la imposibilidad de mantenerlo en condiciones por falta de recursos económicos. El pino histórico murió de pie por causas naturales y el convento y museo dejaría de funcionar por cuestiones monetarias. Sólo el Campo de la Gloria seguiría en óptimas condiciones para que quienes lo visiten, puedan evocar la gesta sanmartiniana del 3 de febrero de 1813, llevada a cabo en sus cercanías. El convento, declarado Monumento Nacional el 2 de octubre de 1940 por ley 12.648, guarda el recuerdo por San Martín que habitó una de sus celdas; el último aliento del granadero correntino (de Saladas) Juan Bautista Cabral (ascendido a sargento post mórtem); los ayes de los heridos como los del uruguayo Justo Germán Bermúdez, el capitán de granaderos que falleció 11 días más tarde, y la ímproba labor del médico Cosme Argerich. Mucha y sagrada historia para permanecer encerrada por carencia de presupuesto. La comunidad argentina confía en que se implementará algún subsidio municipal, provincial, nacional o privado para que el convento San Carlos Borromeo siga siendo, como el pino histórico (aunque seco) y el Campo de la Gloria, un testimonio abierto a la gente para recordar nombres y cosas de nuestra naciente Patria. En ese sentido, el senador por el departamento San Lorenzo, Armando Traferri, presentó un proyecto de ley al que adhirieron 12 de los 19 senadores santafesinos, para que el gobierno de Santa Fe se encargue de mantener económicamente al convento. Si como esperamos ese proyecto se convierte en ley, febo asomará nuevamente "iluminando con sus rayos el histórico convento", como escribió el poeta mendocino Carlos Javier Bienelli en 1907, para acompañar los vibrantes acordes de la célebre marcha San Lorenzo, compuesta en 1901 por Cayetano Alberto Silva, un músico uruguayo nacionalizado argentino; pero hasta ahora, Febo no asoma.

Edgardo Urraco

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