Los entre sí tan amados y odiados conciudadanos argentinos nos equivocamos de continuo, por supuesto desde antes del 76. Desde que lo matamos a Mariano Moreno (quien, a su vez, hubiera degollado a unos cuantos) y desde antes. Con contrabandos y crímenes de continuo. Rosas y la mazorca. Roca y su campaña civilizadora. Con la actual matanza programada (por los traicioneros y mezquinos dirigentes) de generaciones (ya perdidas) de argentinos. Con un animalesco ataque mortal a la clase media, con aumentos de tarifas y congelamiento de salarios. La única diferencia es que estamos en democracia, donde algo funcionará. Digno de intentar. ¿Hay que exigirle explicaciones a nuestros dirigentes? Con la extrema miseria, urbana y rural, desde el sur hasta Formosa, ¿es posible que los presidentes Cristina y Néstor no donen ni un penique? Mientras, nos aprietan con impuestos, tasas, retenciones, cánones, DNU, etcétera. Y ¡lo permitimos! (somos masoquistas muy aplicados). Chile y Brasil nos dejan atrás porque tienen "intereses patrióticos" sociales y públicos a diferencia de los proyectos hoteleros de nuestra más alta dirigencia ¡Que patéticos somos!. Escuchen dos minutos a nuestros dirigentes. En Chile trabajan a largo plazo, mancomunados. Bachelet de la izquierda con Piñera de la derecha, ambos por Chile, no contra el otro. En Brasil se reunieron los empresarios para pedirle a Lula que, luego de las elecciones, la economía no se toque. Acá no existen planes de mejoría ni a mediano ni a largo plazo. Sólo el inmediato de robar, como siempre se pudo, todo lo que se pueda. En Estados Unidos ya hubiera funcionado la pena de muerte. En China ni hablar. Es necesario (re) hacer un pacto del segundo centenario como los españoles hicieron en su momento su Pacto de la Moncloa, por mencionar el más conocido. Nuestro pacto debe constituirse con puntos básicos y archiconocidos por cualquier democracia que funcione.































