Néstor Kirchner impuso un rígido sistema de toma de decisiones centrado en sí mismo que excluyó al parlamento y a los miembros de su partido. Así, durante estas presidencias los argentinos nos hemos visto privados del aporte plural de los congresistas y de la actividad fecunda de la militancia partidaria. La vida en democracia sólo puede funcionar en forma exitosa si todos los miembros que integran el sistema de adopción de decisiones procuran llegar a acuerdos en forma concreta con la finalidad de lograr acciones comunes, aunque se difiera y no se esté de acuerdo en todos los detalles. En mi opinión la presidente, sin la presencia catalizadora de su fallecido esposo, debería cambiar los procedimientos e impulsar la práctica referida en aquellos que tienen la responsabilidad de conducir las organizaciones políticas y el país. De este modo los ciudadanos comunes nos reflejaríamos en ellos y desde el llano, en todas las actividades cotidianas, nos veríamos dispuestos a la cooperación, tan necesaria para la vida social.


































