El bombeo del combustible del mercante español Luno que naufragó el miércoles en la costa de Anglet (suroeste de Francia) tras ser partido en dos por un fortísimo oleaje, se concluyó ayer y se piensa que descartará definitivamente todo riesgo de contaminación de la costa.
Los especialistas lograron perforar el casco del navío y acceder directamente al depósito, con el fin de bombear las 70 toneladas de combustible que contiene, explicó a la AFP el comandante Jean-Bernard Cerutti.
"Pese a que la marea estaba alta, logramos acceder a los restos del barco", declaró. El bombeo propiamente dicho empezó poco después, "Trabajamos muy rápido", puntualizó, agregando que las operaciones vaciaron los tanques.
Ayer, los 14 miembros del equipo de expertos, que operaban desde el interior del casco, lograron instalar una "compuerta" y empezar a evacuar el gasóleo hacia camiones cisterna que esperaban al lado de los restos del barco.
No se detectó ninguna pérdida en el depósito de combustible, afirmó el subprefecto de Bayona (suroeste de Francia), Patrick Dallennes.
"Consideramos definitivamente descartado el riesgo de contaminación", puntualizó.
Ahora se podrá iniciar "la tercera fase de las operaciones, o sea el desmantelamiento del mercante" in situ, añadió Dallennes, quien indicó no obstante desconocer "qué técnicas se usarán" para ello.
Las autoridades examinarán las propuestas de desmantelamiento que la aseguradora del armador español, obligado a "hacer que cese el peligro náutico", habrá de presentarles.
"Cuatro o cinco empresas en el mundo están especializadas en el desmantelamiento", declaró el alcalde de Anglet, Jean Espilondo. Según él, la operación puede durar "algunas semanas".
Los expertos de la compañía de seguros del barco, acompañados por el jefe de mecánicas del Luno, de bomberos y del experto de la Marina francesa, habían logrado acceder el jueves a la proa del navío, encallada en la playa.
La popa del barco se quebró en dos y se hundió en parte. Veinte toneladas del combustible almacenado en este sector se dispersaron en el mar. Las consecuencias del accidente del Luno fueron menos graves de lo que podía temerse, dado que hubo un solo herido leve entre los tripulantes, que pudieron ser rescatados por helicóptero y ser llevados a tierra sin problemas.