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Espeluznante: un criminal de Río de Janeiro dijo que mató a 38 mujeres

La historia del asesino serial Saílson José Das Graças recorre la ciudad carioca. Él mismo relató detalles escalofriantes

Sábado 13 de Diciembre de 2014

Con solo 26 años presume de haber matado a 42 personas. Es, según la policía, "un asesino profesional". Mató por primera vez a los 17 años. Sus víctimas predilectas eran mujeres (blancas) de la región de la Bajada Fluminense, ubicada en el estado de Río de Janeiro: confiesa haber acabado con 38 de ellas, de toda edad y condición, además de haber asesinado a un bebé y a tres hombres. Mataba por encargo, "pero también por placer", como reconoció, esposado y tranquilo, en una entrevista asombrosa con la TV Globo en la División de Homicidios de la región carioca.

"Cuando pasaba dos meses sin matar, empezaba a ponerme nervioso", relató posteriormente ante un enjambre de atónitos periodistas.

La espeluznante historia de Saílson José das Graças recorre Río de Janeiro. La policía, que vincula ya al confeso asesino serial con cuatro muertes, rastrea la ciudad en busca de pruebas que confirmen una trayectoria criminal de nueve años.

"No sé si fueron 38 mujeres las que mató", afirmó el comisario jefe de la División de Homicidios, Pedro Medina, "pero, hasta ahora, todo nos lleva a creer que se trata de una historia verídica. Todavía no hemos encontrado contradicciones".

Agentes de la citada fuerza policial encontraron en el momento de la detención el machete que utilizó Saílson para matar a su última víctima, Fátima Miranda, de 62 años, en el municipio de Nueva Iguazú.

El testimonio presentado dejó anodadada a la Policía, que ni siquiera tenía expedientes abiertos sobre muchas de sus víctimas y ha pedido públicamente colaboración a parientes de mujeres que hayan muerto apuñaladas o estranguladas en los últimos siete años.

La presentación en sociedad, ayer, del criminal tuvo la finalidad de dar a conocer su caso lo máximo posible entre la población carioca.

El asesino serial colaboró con la puesta en escena y mostró una frialdad desconcertante en su entrevista. Describió incluso su modus operandi: "Observaba a la víctima, la estudiaba. Esperaba un mes, a veces una semana, dependiendo del lugar. Procuraba enterarme de donde vivía, cómo era su familia. Pasaba un rato largo, esperaba, y de madrugada entraba en la casa", afirmó con la mayor serenidad.

"Mataba sin la menor preocupación de ir a la cárcel", siguió. "Hacía las cosas bien, por gusto. Llevaba guantes. No llevaba documentos ni nada que pudiese dejar pistas".

El todavía sospechoso sí admitió haber sentido arrepentimiento tras la muerte del niño de dos años, cuyos llantos durante el asesinato de su madre le "obligaron" a matarlo "para que no escuchasen los vecinos".

El sujeto afirmó también que no escondía los cadáveres y distinguió entre los asesinatos por encargo (a base de puñaladas) y los motivados por puro "placer" (que resolvía por estrangulamiento).

La policía reveló que al detenido le gustaba ver a las mujeres agonizar "con los ojos abiertos".

Otra distinción venía dada por el color de piel: "No mataba negras porque es mi color y el de mi familia", aseguró sin perder la calma.

Junto a Saílson han sido detenidas su pareja, Cleusa Balbina, de 42 años, y José Messias, de 55, sospechosos de encargar el asesinato de Fátima Miranda.

Calificado de "psicópata" por la Policía, el detenido expresó: "Sé que estaré aquí (en la cárcel) 10, 15 o 20 años, pero haré lo mismo (en cuanto salga libre)".

Se califica a sí mismo de "calculador". Nada parece importarle demasiado: "No me arrepiento, no. Para mí, lo hecho está hecho. Y no hay vuelta atrás".

Das Graças dijo también que usualmente sacaba las uñas de sus víctimas para evitar marcas o rasguños de una pelea. Agregó que su esposa estaba al tanto de los asesinatos.

"La riqueza de los detalles de las escenas de los crímenes que él describió concuerdan con las investigaciones realizadas", dijo el delegado asistente de la división de homicidios, Marcelo Machado, al diario O Globo.

El hombre comenzó a delinquir cuando tenía 15 años arrebatando carteras a la gente. A los 17 supuestamente según su confesón mató a su primera víctima.

 

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