El espacio aéreo de España fue reabierto ayer, después de que una huelga de controladores paralizara los aeropuertos por segundo día y el gobierno declarara su primer estado de alarma de la era pos-franquista por la medida de fuerza que consideró ilegal.
El gobierno dijo que no permitirá que se repita una “huelga salvaje” como la llevada a cabo por los controladores aéreos, que mantuvo cerrado el espacio aéreo del país por 24 horas entre el viernes y el sábado, dijo el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba.
España está aplicando a cabo duras reformas y cortes de gastos para controlar su déficit y aliviar los temores de los mercados de que el país podría necesitar un rescate similar al de Irlanda.
Rubalcaba confirmó que el estado de alarma decretado por el gobierno ayer por la mañana para forzar a los controladores a regresar a sus puestos de trabajo se mantendrá durante los 15 días.
“No va a haber problemas ni en Navidades ni después de las Navidades, ese es el compromiso del gobierno”, aseguró Rubalcaba.
Los controladores no dieron advertencia alguna antes de empezar a abandonar sus puestos señalando que estaban indispuestos, cerrando efectivamente todo el espacio aéreo de España excepto la región sureña de Andalucía.
Rubalcaba afirmó que “se van a exigir responsabilidades” por lo que calificó de “un suceso de enorme gravedad con consecuencias muy dañinas”.
Mas del 90 por ciento de los controladores habían vuelto a sus trabajos anoche, pero el ministro de Fomento, José Blanco, dijo que pasarían entre 24 y 48 horas antes de que el tráfico aéreo regresara a la normalidad.
Anteayer, el Ejército español asumió el control de las torres de tráfico aéreo y el gobierno amenazó con tomar acciones legales contra los trabajadores envueltos en una prolongada disputa por condiciones laborales con la autoridad aeroportuaria Aena, controlada por el Estado.
Miles de pasajeros quedaron varados en los aeropuertos de todo el país mientras la paralización no oficial desataba el caos y amenazaba con agudizar la economía española.
Numerosas aeorolíneas, incluyendo la local Iberia y Ryanair, cancelaron vuelos. Iberia dijo anoche que esperaba reanudar sus servicios largamente retrasados.
Rubalcaba había dicho ayer a la tarde que si los controlares aéreos no regresaban a trabajar estarían violando la ley. “Caso de no asistir al trabajo estarían incurriendo en delito de desobediencia tipificado en el Código Penal militar”, indicó el vicepresidente, sin dar detalles sobre las acciones que se tomarían a nivel oficial.
La paralización ilegal se produjo después de que el Gabinete aprobó cambios en las condiciones de trabajo de los controladores aéreos y en las horas que deben realizar por año, además de una ley que permite al Ejército asumir el control del espacio aéreo en momentos de emergencia.
Los sindicatos también condenaron los planes para privatizar un 49 por ciento de Aena, a fin de recaudar hasta 9.000 millones de euros.
El Ejército español tomó el control de las torres de tráfico aéreo cuando la huelga de los controladores dejó aviones varados e interrumpió los viajes de alrededor de 250.000 personas en uno de los fines de semana de feriados más ajetreados de España.
“Parecían las imágenes que ves en la televisión de los desplazados por las guerras, con niños llorando y gente tirada con mantas por el suelo”, dijo una mujer que tenía que viajar anoche de Madrid a Tenerife y que pasó 12 horas en la terminal de Barajas.
“Un caos increíble, no hemos podido dormir porque nos han aconsejado que no lo hiciéramos ante el peligro de carteristas”, afirmó.
La crisis surgió en un momento de extrema sensibilidad económica en Europa respecto a España, un país que tiene en el turismo uno de sus principales motores de empleo y riqueza.
El turismo representa aproximadamente el 11 por ciento del Producto Bruto Interno (PIB) de España. l (Reuters, AP y DPA)
































