La primera pauta para poder generar riqueza es tener una conducta de ahorro. El ahorro "es la base de la fortuna", sin duda alguna. Ahora bien, una vez que adquiero la disciplina del ahorro, es imprescindible saber invertir.

La primera pauta para poder generar riqueza es tener una conducta de ahorro. El ahorro "es la base de la fortuna", sin duda alguna. Ahora bien, una vez que adquiero la disciplina del ahorro, es imprescindible saber invertir.
Mucha gente se preocupa por la cantidad de riqueza a acumular o acumulada, a la que llamaremos stock. Sin duda es importante tener una "x" cantidad de dinero en stock, pero el segundo paso a revisar es el flujo de ingresos o flujo de efectivo que nos brinda nuestro stock. No es un tema menor, ya que muchas personas que tienen una gran riqueza (por ejemplo en propiedades inmuebles) no necesariamente tienen un buen flujo de dinero, ya sea por malas inversiones, falta de demanda de alquileres, etc.
Analicemos los casos de dos personas con realidades distintas, Claudio y Ariana.
(Con el fin de simplificar el ejemplo, vamos a suponer que solo analizamos ingresos y no gastos de mantenimiento de cada inversión y que ambas personas tenían intenciones de mantener como ahorro dichas sumas por los próximos 20 años, utilizando los flujos de fondos generados para comprar moneda extranjera y guardarla en una caja de seguridad, sin reinversión).
Claudio recibió una herencia familiar conformada por tres propiedades, valuadas en un total de u$s 1.000.000. Debido a su perfil "ultra conservador" siempre hizo oídos sordos ante la posibilidad de cambiar la composición de su cartera de inversión, ya que según la ideología familiar, "lo mejor y lo más seguro era comprar propiedades". Su cartera estaba compuesta por un campo ubicado en la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires, valuado en 750.000 dólares. En dicho campo vivía y tenía una pequeña granja para consumo familiar. Nunca se atrevió a realizar algún desarrollo productivo ya que para él invertir en eso era "muy riesgoso". El segundo inmueble que recibió es un departamento de 2 ambientes ubicado en Recoleta, valuado en u$s 180.000, el cual alquila y por el que percibe mensualmente la suma de 675 dólares. Y un tercer inmueble ubicado en Lanús, provincia de Buenos Aires, que corresponde a una propiedad explotada para el alquiler de 2 cocheras fijas, con una renta mensual de 158 dólares.
Claudio vive de su sueldo en relación de dependencia como empleado público y no piensa cambiar la composición de su cartera de inversión, ya que a él le brinda seguridad y tranquilidad, más allá del rendimiento.
Ariana, por su parte, no recibió ninguna herencia. Pero si bien era una persona a la que le importaba la seguridad de sus inversiones, sabía que había riesgos que podía correr si ponderaba distintas rentabilidades en su cartera.
Años atrás había confiado en su asesor financiero ante la recomendación de comprar dos lotes en un barrio privado premium. En dicha ocasión, dispuso de parte de sus ahorros para pagar el anticipo y terminó de cancelar el saldo en 48 cuotas fijas. Su inversión total por ese entonces fue de u$s 220 mil. Cinco años más tarde el emprendimiento era un éxito, y pudo vender dichos lotes en la módica suma de 450.000 dólares.
Si bien Ariana era chef de profesión, era una persona muy curiosa y a la que le interesaba mucho capacitarse en temas de inversiones y finanzas personales.
Por esos días estaba analizando que hacer con el producido de la venta de los lotes, más otros dólares que había ahorrado entre compra y rendimiento de unos bonos en dólares. Había reunido la suma de u$s 550.000 en todos esos años de trabajo y reinversión. Sabía que ese dinero estaba destinado para inversiones, es decir, no lo contaba para su consumo, tenía la posibilidad de separarlo y tratar de reproducirlo o protegerlo como un ahorro.
Entonces se reunión con su asesor financiero para analizar varias opciones disponibles. Ella le había pedido que le prepare un mix de opciones para armar una cartera moderada, con algún activo un poco más riesgoso e innovador como a ella le gustaba, pero sin perder de vista algún instrumento conservador que equipare la ecuación.
Luego de analizar todas las opciones, la cartera que más consenso tuvo entre ambos estaba compuesta de la siguiente manera: 150 mil dólares serían invertidos en la compra de una habitación en un importante Condo Hotel 5 estrellas. Una de sus mejores amigas tenía dicha inversión de la misma cadena hotelera hacía 3 años y en promedio la rentabilidad anual era del 10 por ciento en dólares. Otro de los componentes sería la compra de acciones preferidas de una importante empresa a nivel mundial de productos de consumo de primera necesidad, que pagaba en promedio un dividendo anual del 7 por ciento. Esta opción estaba fuera del alcance del conocimiento de Ariana, pero se sentía segura de confiar en su asesor financiero, con quien ya mantenía una relación profesional de más de 8 años, con excelentes resultados. Seguidamente este le propuso un activo como los que a ella le gustaban: un poco más riesgoso pero no por eso menos seguro, innovador y acorde al equilibrio que se buscaba en la cartera: la colocación de parte del efectivo en un fideicomiso de garantía de una empresa pyme argentina vinculada al sector energético. Dicha colocación estaría respaldada por un seguro de continuidad de negocio a favor del fideicomiso y por la cesión de las cobranzas de empresas de primera línea, con una cláusula de 3x1, es decir, la empresa debía triplicar las garantías de la plata que tomaba el fideicomiso, cada 150 mil dólares que éste recaudaba, la firma debía ceder cobranzas al fideicomiso por u$s 450.000, lo que hacía interesante y le daba respaldo a la colocación. Hicieron entonces un mutuo con un plazo de un año, con una cláusula de renovación automático, el cual pagaba una tasa en dólares del 12 por ciento anual.
Y por último, eligieron la compra de un departamento en barrio Palermo, el que sería destinado al alquiler temporario para turistas, negocio ya probado por familiares de Ariana, con buena ocupación y una rentabilidad de oscilaba entre el 8 y el 9 por ciento anual.
No podemos decir cual opción es mejor, cual está bien y cual está mal, ya que esto está relacionado con el perfil de cada inversor y con el nivel tolerado de seguridad. Me gusta decirles a mis clientes que la mejor inversión que realizan "es aquella que les permita apoyar la cabeza en la almohada y dormir bien", siendo este un tema no menor si pensamos que cualquier decisión de inversión está basada en las emociones, más aun en un perfil de poco conocimiento financiero.
Por lo tanto, si saber de temas financieros es una herramienta fundamental, conocerse a uno mismo es el segundo imperativo para la generación de riqueza.
Lo que si podemos ver en este cuadro comparativo, es que tener un mayor stock de riqueza no se traduce en un mejor flujo de efectivo. Si Claudio y Ariana no tuvieran un salario que destinen a su consumo, quizás solo Ariana podría vivir de la renta, y Claudio, teniendo el doble de riqueza, probablemente "no llegaría a fin de mes". Y aún cuando Ariana posee un ahorro equivalente al 55 por ciento del de Claudio, por tener un mejor flujo de efectivo, en 10 años igualaría su riqueza, y en 20 años lo superará ampliamente.



Por Florencia O’Keeffe
