Edición Impresa

Encontraron 60 kilos de cocaína al allanar una casa atribuida a Los Monos

Narcotráfico y violencia. Es uno de los operativos más importantes de los últimos tiempos. También había precursores químicos y elementos de corte para la droga.

Sábado 15 de Junio de 2013

Desde el 26 de mayo pasado, cuando asesinaron a balazos a Claudio Pájaro Cantero frente a un boliche de Villa Gobernador Gálvez, el negocio que sostiene la estructura de la banda de Los Monos empezó a sufrir una sangría más que importante. Ayer, quince días después de que unos 200 policías desembarcaran en el barrio 17 de Agosto y allanaran varias viviendas de la familia Cantero, los pesquisas volvieron al lugar y dieron una nueva estocada a las finanzas de la organización. Con una orden de allanamiento del juez de Instrucción Juan Carlos Vienna, efectivos de la División Judiciales de la Unidad Regional II y la Tropa de Operaciones Especiales irrumpieron en una vivienda de Melián al 6400 y dieron con un depósito en el que se acopiaban 61 ladrillos de cocaína que pesaron 60,700 kilos, unos 800 kilos de material de corte (para estirar la droga) y los precursores químicos necesarios para fabricarla. También incautaron una prensa hidráulica con pistón y manómetro de 50 toneladas. La droga incautada, dijeron fuentes de la investigación, tiene un valor estimativo de 400 mil pesos en el mercado minorista.

Pero eso no fue todo. Mientras los pesquisas de Judiciales revisaban la vivienda de calle Melián se toparon con distintas anotaciones muy importantes para el enriquecimiento de la causa que investiga el homicidio mafioso de Martín Fantasma Paz, ocurrido en septiembre del año pasado en la esquina de 27 de Febrero y Entre Ríos. Una de las anotaciones encontradas dejó congelados a los pesquisas: en una fotocopia del DNI de Claudio Pájaro Cantero estaban escritos de puño y letra los nombres de al menos tres de los policías que llevan sobre sus espaldas el peso de la pesquisa contra el clan de Los Monos. Y había más. Anotaciones en las que se describían los distintos tipos de pagos a los empleados de los búnker administrados por la banda. Una de esas anotaciones hacía referencia a "Chavo pol." y daba una cifra de un supuesto pago a quien podría ser el sargento Juan El chavo Maciel, detenido en esta causa por brindarle información a la banda. En otro papel se describía la actividad diaria de seis búnker de venta de drogas que están en las inmediaciones del barrio 17 de Agosto y que por semana reportaban una cifra cercana a los 990 mil pesos.

Golpe al transa. Desde hace dos semanas, cuando el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna ordenó una serie de allanamientos sobre las principales propiedades de la banda de Los Monos, los vecinos del barrio 17 de Agosto reciben periódicamente la visita de policías que realizan operativos en lugares antes inimaginables. Ayer, a las 3 de la madrugada, los efectivos de la División Judiciales con el apoyo de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) desembarcaron en tres domicilios de esa zona del sur rosarino. Uno fue la casa de César Rául Bola Marchetti (ver página 8), la otra el depósito de drogas ubicado por Melián al 6400 y el tercero un domicilio donde no se encontró nada de importancia para la causa.

En Melián al 6400, a menos de una cuadra de la casa de la cual el viernes 31 de mayo se llevaron detenidas a la madre y a dos de las hermanas del asesinado Claudio Pájaro Cantero, la policía se topó con una humilde vivienda transformada en depósito de drogas. Desde la vereda, la casa color blanca ubicada a mitad de cuadra entre el Pasaje 509 y Caña de Ambar daba toda la sensación de ser una más de un barrio pobre. Pero cuando la policía ingresó violentando la puerta de chapa, se encontró con una casa sin muebles en la que resaltaban alrededor de 30 bolsas de arpillera plástica cerradas y sin inscripciones que en su interior contenían sustancias para cortar o alargar la cocaína de buena pureza. En el espacio que correspondería al living comedor había una prensa hidráulica con pistón y manómetro de 50 toneladas. Y en una de las habitaciones había 61 ladrillos o panes de cocaína perfectamente embalados con cinta marrón. Quince de esos panes estaban diferenciados con cinta marrón más clara, lo que llevaba a inferir una diferencia en la calidad o el destino de la mercadería.

En otro de los cuartos de la precaria casa estaban los precursores químicos necesarios para fabricar cocaína. Había unos 30 litros de acetona distribuidos en dos bidones; 65 botellas de medio litro cada una con éter etílico; y una decena de botellas de acído clorhídrico. Todos los precursores pertenecientes a una marca de productos farmacéuticos alemana.

No era cocina. Lo que llamó la atención de los pesquisas es que en el lugar no había pasta base, la materia prima imprescindible para la fabricación de cocaína, po rlo que se descartó que allí funcionara una cocina de drogas. Tampoco había cocaína en sus distintas etapas de elaboración. "No había ninguna persona dentro de la vivienda. Buscábamos en el lugar a Ariel Máximo Cantero, conocido como El Ariel y jefe del clan, pero no había ninguna persona. No hay muebles tampoco pero sí una prensa grande y bolsas llenas de sustancia blanca. Además encontramos 60 panes de cocaína", explicó uno de los hombres de la División Judiciales que trabajó en el lugar.

Mientras los gallos no dejaban de cantar, arribaron al barrio efectivos de la Brigada Operativa II de la Dirección General de Control de Adicciones. Los agentes de la ex Drogas Peligrosas se hicieron cargo del estupefaciente y le dieron parte al juez Federal Marcelo Bailaque y al fiscal federal Juan Patricio Murray, quienes deberán intervenir por tratarse de un delito federal.

Explicaciones. Ya sobre el mediodía, el gobierno provincial le sacó jugo a los operativos realizados en una conferencia de prensa realizada en la sede de Gobernación. Allí atendieron a la prensa el secretario de Seguridad Pública provincial, Matías Drivet; la secretaria provincial de Delitos Complejos, Ana Viglione; y el jefe de la policía rosarina, Luis Bruschi. Los tres coincidieron en lo positivo del resultado de los operativos y, sin decirlo con las mismas palabras, destacaron que existe una decisión política para ir tras los pesos pesados del mundo de la venta de drogas y que este caso, el de Los Monos, es un caso bisagra (ver aparte).

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario