Todo indicaba que Edmundo Tomasini estaba dispuesto a darse un agasajo en la
intimidad. Dos botellas de un vino espumante estaban listas y dispuestas en el comedor y en la
cocina. Una de sus vecinas lo vio asomado al balcón cerca de las diez de la noche del domingo y no
percibió nada raro. De hecho, en ese instante estaba solo y al percartarse de la presencia de la
mujer sobre la vereda alzó el brazo derecho para saludarla. Pero algo pasó en el interior de la
vivienda de Ovidio Lagos 2689 entre esa hora y la media mañana de ayer. El hombre, un jubilado
autónomo que ayer cumplió 95 años, fue hallado sin vida, tirado en el piso junto a su cama,
desnudo. Y la puerta de su casa apareció con las primeras luces del día entreabierta.
El cadáver no presentaba signos visibles de maltrato, pero gran parte de la
vivienda estaba desordenada. En la habitación, el comedor y la cocina todos los cajones habían sido
revueltos y las puertas de placares y muebles estaban abiertas en señal inequívoca de que alguien
al menos estuvo buscando algo de valor en esos lugares.
Sin descartar el asesinato, la hipótesis de la pesquisa era ayer que Tomasini
pudo estar expuesto a una situación de tensión que derivó en un paro cardíaco. En esa línea, el
episodio coronario bien pudo desatarse en un intento de robo, a juzgar por el desorden de la
vivienda.
Los investigadores barajaban que el anciano hubiera estado acompañado por alguna
muchacha ya que en el barrio se levantaron testimonios que describían ese "hábito" del hombre
fallecido. Después del mediodía, el cuerpo de Tomasini, quien en su juventud había ganado varios
certámenes de tenis hasta consagrarse campeón santafesino, fue derivado al Instituto Médico Legal.
Según el dictamen preliminar del médico de policía en el lugar del hecho, se trataría de una muerte
no violenta que dataría de entre 12 y 14 horas antes del hallazgo.
La conjetura. Los pesquisas creían que Tomasini pudo haber contratado los
servicios sexuales de una mujer. Así pudo descomponerse durante una relación sexual o bien durante
el hostigamiento al que pudo haber sido sometido para que apuntara el lugar donde guardaba algo de
valor. La llave de la puerta de calle no apareció y se tuvo que convocar a un cerrajero para dejar
en condiciones la puerta. "Le abría a cualquiera porque le gustaba la parranda. Una vez lo tuvieron
que auxiliar porque metió a alguien en la casa y le robaron la jubilación. A pesar de sus años, no
se quedaba tranquilo y llevaba chicas a su casa", recordaron dos vecinas.
Tomasini se quedó solo en el mundo en 2007 cuando falleció Romualda, su segunda
esposa. La primera también había muerto, aunque antes ya se había separado. No tenía hijos ni
hermanos. La única pariente cercana era Gladys Quiroga, una sobrina de su segunda mujer que lo
visitaba en forma regular para ayudarlo con las tareas de limpieza. Al inmueble se accede por una
escalera empinada. A pesar de sus años, Tomasini subía y bajaba esos peldaños a diario con la sola
ayuda de un bastón.
Quiroga contó a este diario que "siempre" intentó persuadir a su tío, en vano,
para que abandonara la casa y se radicara en un hogar para anciano. "Quise convencerlo de que era
lo mejor, estar acompañado de otras personas, más seguro, pero él me decía que no quería dejar su
casa", añadió.
La sobrina de Edmundo sostuvo que, salvo cuestiones vinculadas a la limpieza de
la casa, el hombre se desenvolvía solo. "Tenía la casa ordenada. Pero ahora encontré todo
desparramado, como si alguien hubiera buscado, para mí es como que querían plata", dijo la mujer,
mientras esperaba junto a un policía al móvil que trasladaría el cadáver para la autopsia.
El misterioso final que tuvo Tomasini se descubrió cerca de las 11 de ayer. Unos
vecinos advirtieron la puerta de la casa entornada. Lo llamaron desde la vereda y como no respondía
avisaron a la policía. Al ingresar, personal de la seccional 5ª detectó al cadáver del anciano al
costado de la cama, boca arriba y sin ropas. No tenía marcas de haber recibido castigo físico,
salvo un hematoma detrás del hombro.
Hasta ayer no se pudo establecer si fue un golpe. "Todo hace presumir que se
trató de una muerte súbita o natural. Lo raro es el desorden y que la puerta de calle haya estado
abierta", confió una fuente de la investigación.