Sacamos dos entradas VIP anticipadas para el Festival de la Joda en Metropolitano. Consultamos si eran numeradas, nos dijeron que no, que eran por orden de llegada, a lo que preguntamos si estaban contemplados lugares para todos y nos dijeron que sí. Además, se incluía en el valor de la entrada de 275 pesos, una consumición, lo cual figuraba en la entrada como cargo por servicio de 25 pesos. La fiesta estaba programada para el sábado 13 de abril a las 23. Llegamos con anticipación a las 22.15 para tener un buen lugar, pero tuvimos que esperar afuera expuestos al rocío de la noche para ingresar recién a las 23.45. La primera sorpresa fue encontrarnos con que el VIP era un rincón del galpón alejado del escenario con unos cubos apenas tapizados, solamente había cuatro con respaldar, por lo cual elegimos uno de ellos sin imaginar que tendríamos la segunda sorpresa: personal de seguridad intentó que desocupáramos los mismos por estar reservados sin haber ningún cartel, pero ¿qué reserva? Preguntamos si era por orden de llegada, nos opusimos rotundamente y por supuesto, nos quedamos en el mismo lugar. Esperamos que teminara la primera actuación de Banda XXI y nos dirigimos a la barra para solicitar la consumición, pidiendo una botella de champagne para compartir y que nos cobraran la diferencia. La cajera nos dijo que no podía hacer eso, por lo que hicimos llamar a la encargada quien dijo que tampoco estaba autorizada, entonces exigimos la presencia de un responsable y se vino la tercera gran sorpresa: este individuo nos deja estupefactos cuando nos ofrece 50 pesos, y que sin abrir la boca pidiéramos el champagne pagando la diferencia, más para no hacerlo quedar supuestamente mal con el resto de la gente, cuando en realidad sólo hizo lo que correspondía según lo confirma la entrada del espectáculo. La cuarta desagradable sorpresa fue que cuando estábamos reclamando lo que por derecho nos correspondía, nos ocuparon la ubicación que habíamos logrado concurriendo con anticipación suficiente al lugar, esto confirma que para el mal llamado VIP se habían vendido más entradas que lugares disponibles. Finalmente, el espectáculo ofrecido por Banda XXI fue muy bueno, lástima que el galpón de Metropolitano no está a la altura de estos eventos por la pésima acústica y una organización que dejó mucho que desear.
































